Alter ego digital: violencia en redes sociales

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Por: Laura Enriquez @lauraenriquezr Publicado en Mexican Times


Hace unas semanas escribí sobre La “Espiral del Silencio[1], una teoría que describe la razón por la que muchos de nosotros nos autocensuramos y dejamos de publicar nuestras opiniones o preferencias ante la avalancha de cuestionamientos, burlas e insultos con los que nos enfrentamos en las redes sociales.

Tristemente concluí que, en una era en la que tenemos más medios de expresión que nunca, hemos visto nulificada la posibilidad de hacerlo, ya que nos autocensuramos para no excluirnos y no ser juzgados.

Fuente: Las tinieblas de la mente
Fuente: Las tinieblas de la mente

Mientras redactaba aquel artículo noté que había una dimensión del fenómeno que no alcanzaría a abordar, y esa es justamente la razón de ser de esta nueva publicación.

Hace no mucho tiempo, un amigo mío publicó su opinión en Twitter “sobre el emprendimiento desde la pobreza”…pero una mala interpretación de su opinión desató una oleada de descalificaciones, insultos e incluso amenazas hacia su persona; hablo de un linchamiento digital.

Los mensajes virulentos y ridiculizantes se reprodujeron a una velocidad increíble, mientras que su mensaje de explicación y disculpa escasamente se difundió. Con este tipo de reacciones desproporcionadas, quizá ahora les resulte más sencillo entender la razón por la que muchos calculamos lo que publicamos en redes sociales e incluso evitamos expresar algunas opiniones; ejemplos hay muchos.

¿Cuáles son las condiciones por las que prolifera más fácilmente la violencia en medios digitales? ¿Qué lleva a una persona a cambiar su comportamiento cuando está tras el escudo de un teclado y pantalla? De eso les platico un poco el día de hoy.

La tecnología ha avanzado a pasos agigantados, la digitalización masiva ha modificado nuestra forma de ver e interactuar con el mundo; aún no dimensionamos del todo el alcance de estas nuevas formas de comunicación, mientras que la legislación y política pública va varios pasos atrás.

Redes sociales como Facebook, Youtube, Instagram, Twitter, entre otras, han crecido como la espuma, con millones de usuarios, estas plataformas digitales se han convertido en la arena de discusión más grande del mundo; estamos o vamos hacia la era de la sobreconexión digital.

Ese mundo digital sin barreras es terreno fértil para la libre expresión y la creatividad, pero también para formas no virtuosas como el acoso cibernético, las amenazas, el linchamiento, la humillación pública, entre otras formas de violencia digital.

Fuente: Conatel
Fuente: Conatel

Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia es “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.”[2]

Por su parte, laOrganización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura es un organismo especializado de las Naciones Unidas (Unesco) define el discurso de odio en la red como “aquel que enfrenta a grupos de individuos mediante un lenguaje amenazante. Sería el antidiscurso que cancela la posibilidad de entendimiento con los otros, que favorece la discriminación y enaltece la violencia.”[3]

Algunos estudios sobre el tema señalan que los mensajes violentos en redes sociales se dan por un fenómeno mental llamado ‘desinhibición en línea’, se trata de “la falta de control que se siente al comunicarse por redes sociales en contraste con lo que generalmente ocurre con la comunicación presencial.”[4]

La desinhibición en línea se promueve ante una serie de condiciones que ofrecen las redes sociales, tales como el anonimato, la invisibilidad, la falta de coincidencia temporal entre la emisión y la recepción de los mensajes, la carencia de empatía, y la creencia de que sólo es un juego. [5]

Permítanme hacer referencia a un caso personal. Tengo un amigo que en su vida cotidiana suele expresarse con mucha formalidad y diplomacia, pero en redes sociales casi no lo reconozco, se transforma por completo y despotrica en contra de ciertas posturas y personajes políticos haciendo uso de burlas e incluso groserías, algo que difícilmente lo vería haciendo de frente. Seguramente ya llegó a sus mentes un caso similar, algún amigo o familiar suyo que tiene algo así como un ‘lado oscuro’, un ‘alter ego’, ese otro ‘yo’ distinto a su personalidad normal en la que se expresan con insultos, rabia o amargura.

Creo que tenemos una gran responsabilidad como sociedad para encaminar estas herramientas de comunicación hacia una causa virtuosa. Posiblemente lo primero que tenemos que hacer para abatir el fenómeno de la violencia digital es hacer conciencia de que existe, que tiene efectos reales sobre gente de carne y hueso, e incluso, que formamos parte de esta violencia -quizá de manera inconsciente.

También es necesario abrir el debate al respecto en espacios públicos y privados; las empresas detrás de las redes sociales deben continuar fortaleciendo sus plataformas para evitar malas prácticas como el acoso, las amenazas y el linchamiento; el Estado mexicano, los tres Poderes de la Unión, deben hacer un mayor esfuerzo por estar al día en legislación, políticas públicas y medidas que combatan y sancionen efectivamente determinados delitos cibernéticos.

Los linchamientos digitales que se han dado en contra de millones de usuarios de las redes sociales, ya han causado daños, en muchos casos irreparables como la muerte, pero tenemos la posibilidad de detenernos por un momento en el camino y hacer una diferencia desde la prevención y absteniéndonos de formar parte de la ola de violencia en la que estamos sumergidos.

Ya saben… sencillamente hagamos lo que nos corresponde.

[1] Link al artículo completo “Espiral del silencio: redes sociales, de la libertad a la autocensura”: http://themexicantimes.mx/espiral-del-silencio-redes-sociales-de-la-libertad-a-la-autocensura/

[2] Organización Panamericana de la Salud. Informe Nacional de Violencia y Salud. [OPS – OMS] Recuperado de: https://www.paho.org/mex/index.php?option=com_docman&view=document&layout=default&alias=110-informe-nacional-de-violencia-y-salud&category_slug=ops-oms-mexico&Itemid=493

[3] Meneses, M. (2018). Odio y violencia, presentes en las redes sociales. [Forbes]. Recuperado de: https://www.forbes.com.mx/el-odio-en-las-redes-sociales/

[4] Semana. (2017). La agresividad en las redes sociales. [Semana] Recuperado de: https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/la-agresividad-en-las-redes-sociales/534123

[5] Íbidem.


Laura Enríquez es colaboradora de Integridad Ciudadana AC. Especialista en relaciones gubernamentales y Poder Legislativo, se ha desempeñado como Directora de Enlace con los Poderes Legislativo y Judicial en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI); como coordinadora Técnica de Consejería, en el Instituto Nacional Electoral; secretaria Técnica en la Cámara de Diputados y en el Instituto Mexicano de la Juventud; y como asesora para la Reforma Política del Distrito Federal en la Asamblea Legislativa. Ha sido conferencista y autora de publicaciones editoriales en materia de transparencia, sistema electoral mexicano, partidos políticos y Poder Legislativo. Twitter: @lauraenriquezr

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