#47FIC

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Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


A Enrique González Rodríguez, jinete, gallero, cantante entre alegrías y sonrisas. A Dora Treviño, amorosa, solidaria e incansable entre familia y amigos.

Pensar en el Cervantino es homenajear la cultura, las artes y a México: el Festival Internacional Cervantino (FIC) nació como un proyecto que busca “llevar las artes a quienes menos tienen, y que, dadas sus condiciones de vida, difícilmente podrían acercarse a las distintas actividades que se presentan durante esta festividad”.

Para una gran mayoría, acudir a su llamado renueva una algarabía anhelada de cultura entre arquitectura, plazuelas, callejones, empedrados, túneles, jardines, presas y la anfitrionía de sus maravillosos espacios abiertos teñidos de historia y de leyendas.

Para otro tanto, se acude por curiosidad, por recomendación o en busca del “amor” al llegar la noche, y con ella sus ofertas llenas de entretenimiento y restaurantes en un ambiente de aventura juvenil y diversión nocturna con algunos excesos.

Cualquiera que sea el motivo, el Cervantino nos reúne a propios y extraños con artistas nacionales y extranjeros, nos coloca en un ambiente cosmopolita único en América Latina, y nos atrapa con una oferta irrechazable de música, teatro, danza, opera, artes visuales, cine y literatura.

En sus mejores momentos, caminar por las noches cervantinas era casi imposible. Los servicios y la infraestructura municipal eran rebasados por una marabunta humana que se divertía y agasajaba entre performance, mariachis, folklor, amigos y familia.

Era tal la convocatoria del Cervantino, que fue considerado uno de los tres eventos culturales más concurridos de América Latina, capaz de competir con cualquier otro evento internacional y de superar con creces la experiencia del año anterior.

Hoy, concluido el FIC 47, los organizadores celebran con estadística la concurrencia “histórica” de esta edición. Nada más triste que mentir en cultura por convivir políticamente, pues otros datos… atestiguaron improvisación y cancelación de eventos por factores previsibles como la lluvia; eventos semillenos y calles semivacías, restaurantes, bares y hoteles con altibajos en su ocupación. Eso, en ediciones anteriores, era impensable.

Pero esta tragicomedia no es un hecho atribuible en su totalidad a los organizadores en turno, pues la inseguridad y la violencia ya impactaron a la región.

Sin caer en un alarmismo irresponsable, veo necesario el rediseño del #48FIC, no solo desde la pericia obligada de sus organizadores, sino de resultados perceptibles y concretos en la seguridad pública de la región. No corregir a tiempo, no asumir esta “primera llamada, primera”, pone en riesgo al festival cultural más importante de México. Patrimonio ya de la América Latina.

•Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @
Integridad_AC @VJ1204

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