Comisiones en el Congreso: de lo que son y de lo que deberían ser

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Por: Laura Enriquez @lauraenriquezr Publicado en Mexican Times


 Si creíamos que los escándalos políticos acabarían al concluir el proceso electoral 2018, nos equivocamos. Por el contrario, inicia un nuevo periodo de reacomodo interno en los partidos, en que tomarán forma y fuerza determinados grupos a su interior. A ello, debemos sumar el natural surgimiento y configuración de La oposición (cualquiera que esta sea) desde la que el “golpeteo político” no se hará esperar.

Desde que los diputados y senadores federales tomaron protesta el pasado 29 de agosto, no han parado de dar la “nota roja”. Comenzando por la llegada de algunos legisladores como Napoléon Gómez Urrutia, la inmediata licencia del Senador Manuel Velasco, pasando por las riñas internas en Morena y en el PAN para la designación de sus coordinadores de Grupo Parlamentario, la noticia de “austeridad” en el Congreso de la Unión, hasta la reciente repartición del “pastel” (también conocido como Comisiones Ordinarias) entre los legisladores.

Fuente: El Universal

Y es precisamente en este último punto del reparto de comisiones de trabajo en el que nos concentraremos el día de hoy, porque entre tanta “nota roja” de pronto se nos van estos detalles que son los que sí hacen la diferencia en el nivel del Poder Legislativo en México.

Empecemos por lo primero ¿qué hace una comisión? y ¿por qué es -o debería ser- tan importante?

  • ¿Qué hace una comisión? Debemos coincidir en que la labor sustantiva de los diputados y senadores es hacer las leyes que ordenan la sociedad, luego entonces debe haber un espacio en el que se discutan las ideas con profundidad técnica. Estos espacios son precisamente las comisiones, formadas por un determinado número de legisladores y por un grupo técnico de funcionarios (secretarios técnicos y asesores) que apoyan la organización y contenido de los trabajos. Es a las comisiones a las que, dependiendo del tema tratado, la Mesa Directiva turna para análisis, discusión y dictaminación, las iniciativas de ley o puntos de acuerdo que presentan los legisladores, entre otros documentos legislativos.
  • ¿Por qué deberían ser tan importantes las comisiones? Porque es precisamente en este grupo en el que se deberían analizar a profundidad y con rigor técnico las iniciativas de los legisladores; y porque es el órgano del que deberían emanar dictámenes construidos con amplia investigación y técnica jurídica.

En la práctica, lamentablemente, las comisiones son un botín político; lo son porque aquellos que las presiden naturalmente cuentan con más recursos humanos y económicos, control de agenda (con ello mayor rango de negociación política) y mayor exposición mediática; la franca mayoría de los legisladores aspira a “quedarse” una comisión. Es así como, una vez más, la designación de comisiones no necesariamente atiende a un sentido funcional, sino a una lógica de repartición del poder.

Si yo les preguntara, cuáles son las notas más recientes que recuerdan respecto a las comisiones del Congreso de la Unión ¿qué responderían? Muy probablemente, y orientado por las “notas rojas” de la prensa, acertarían al responder que Sergio Mayer preside la Comisión de Cultura en la Cámara de Diputados, y que bajaron el número de comisiones en el Congreso con respecto a la Legislatura pasada.

Fuente: Debate.com.mx

Pero sucede que, a veces, por mirar el panorama general, se nos van los detalles; y cuando del Poder Legislativo se trata, los detalles definitivamente están en el trabajo en comisiones. De una revisión fría de los números, podría parecer que las cosas van por “buen camino” en ambas Cámaras, y es que:

  • En Cámara de Diputados:
    • Las Comisiones Ordinarias se redujeron de 56 a 45, y desaparecieron las 46 Comisiones Especiales.
    • Se redujo el número de asesores por diputado, por Comisión y se eliminaron todos los asesores de las extintas Comisiones Especiales.
    • Además, el número de iniciativas presentadas por los diputados ha tenido un comportamiento general creciente desde 1997; por ejemplo, en la LIX Legislatura (2003-2006) se presentaron 2,891 iniciativas, mientras que en la LXIII Legislatura (2015-2018) se presentaron 6,186 (ver gráfica 1).
  • En la Cámara de Senadores:
    • Las Comisiones se redujeron de 64 a 45, eliminando también las Comisiones Especiales.
    • El número de iniciativas presentadas por los senadores también ha tenido un comportamiento general creciente desde 1997; por ejemplo, en la LIX Legislatura (2003-2006) se presentaron 749 iniciativas, mientras que en la LXIII Legislatura (2015-2018) se presentaron 1,953 (ver gráfica 2).

¿Pero acaso estos números nos muestran potencialmente mayor calidad en el Poder Legislativo? No necesariamente. Por ejemplo, el mismo estudio de Integralia Consultores revela que, en el mismo periodo analizado, la tasa de aprobación (es decir, el número de iniciativas aprobadas de entre todas las que se presentan) pasó de 20% a 13% (el porcentaje más bajo desde 1988) en la Cámara de Diputados y de 15% a 5% en el Senado. Por su parte, la productividad o nivel de dictaminación de las Comisiones en general ha sido muy bajo. Queda claro que cantidad no implica calidad.

El trabajo en comisiones debería ser el más relevante en el proceso legislativo, más aún que los -muchas veces huecos- discursos en tribuna. En comisiones debería estar la discusión amplia y de fondo, ahí deberían de trabajar los funcionarios de la mayor especialización y capacidad técnica, ahí deberían estar los medios de comunicación tomando nota; porque es ahí en las comisiones de trabajo donde verdaderamente necesitan gestarse las leyes de nuestro país. Ante un panorama de amplias mayorías que derivó de las elecciones 2018 las comisiones deben cobrar aún mayor relevancia, pues son los espacios propicios para el diálogo, el análisis, el debate plural.

Por eso los invito a no quedarse sólo con la “nota roja”; los invito en cambio a entrarle al análisis y crítica de los temas por su fondo, pasar del análisis cuantitativo al cualitativo, a ir más allá de los números de la “estrategia de austeridad” y debatir sus resultados; a exigir una verdadera rendición de cuentas a nuestros legisladores electos respecto a la actividad sustantiva que desempeñan. No nos quedemos con el panorama general, entremos a los detalles.

Nuestros representantes van y vienen cada 3 o 6 años, la ciudadanía permanece.

Hagamos lo que nos corresponde.


Acerca de Laura Enríquez:

Colaboradora de Integridad Ciudadana AC. Especialista en relaciones gubernamentales y Poder Legislativo, se ha desempeñado como Directora de Enlace con los Poderes Legislativo y Judicial en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI); como Coordinadora Técnica de Consejería, en el INE; Secretaria Técnica en la Cámara de Diputados y en el Instituto Mexicano de la Juventud; y como asesora para la Reforma Política del Distrito Federal en la Asamblea Legislativa. Ha sido conferencista y autora de publicaciones editoriales en materia de transparencia, sistema electoral mexicano, partidos políticos y Poder Legislativo.

@lauraenriquezr

@integridad_AC

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