Confianza y ciudadanía en la sociedad mexicana

Publicada en Publicada en Desarrollo comunitario
PorJavier Agustín @JavierAgustinCo Publicado en Mexican Times

En la actualidad las instituciones a nivel mundial han perdido la confianza de los ciudadanos sin importar si son públicas o privadas; México no es la excepción. Según la encuesta de confianza a las instituciones de Mitofsky 2016, se establece que el 30.2% de los encuestados se pueden clasificar en una categoría de “antisistema”; los medios de comunicación televisivos son los únicos del sector privado que no superan los seis puntos en una escala de calificación del uno al 10, al haber obtenido 5.9, lo cual los coloca al nivel de la Suprema Corte de Justicia con una diferencia de un punto decimal; son los partidos políticos los que se encuentran al fondo de la tabla con tan solo 4.8 de calificación.

Foto: periodistadigital.com
Foto: periodistadigital.com

¿Por qué existe esa percepción ciudadana? ¿Podremos dejar la apatía que nos caracteriza para trabajar en un proyecto de nación? Buena parte del origen de esta percepción se da desde el seno de las familias, donde existe una tendencia a reprobar las acciones de otros e ignorar los actos incorrectos si ello conviene: somos una sociedad con poca autoestima, renuentes a la participación con una incredulidad nata a todo lo bueno que nos puedan presentar.

Foto: codicesoaxaca.mx
Foto: codicesoaxaca.mx

Como sociedad nos negamos de forma constante a participar; un ejemplo de ello es el abstencionismo cada vez que existe la posibilidad de un cambio de gobierno bajo las frase “mi voto no cuenta” o “va a haber fraude”; hemos establecido parámetros que justifican la no participación pero sí la queja y el reproche continuos.

Sin duda, es necesario dejar a un lado la doble moral en donde queremos que la gente y las instituciones se comporten de una forma condescendiente con nosotros, mientras exigimos que sean severos con los demás.

Vemos y observamos a políticos, funcionarios y empresarios como un espectro ajeno; como si ellos no fueran ciudadanos y por lo tanto se nos olvida que hemos sido nosotros mismos quienes los hemos empoderado, ya sea a través del voto o del no voto, porque el hecho de no participar en la selección y elección de nuestros representantes públicos deja a merced de unos cuantos la decisión más importante.

El reto que enfrenta la sociedad mexicana radica en una cuestión muy simple: vivir y participar con ética y valores. Con integridad, el hacer valer nuestros derechos y cumplir con nuestras obligaciones.

Javier Agustín es colaborador de Integridad Ciudadana AC, contador público, maestrante en Administración Pública (CUDEC). En proceso a titulación en la Especialidad de Instituciones Administrativas de Finanzas Públicas (FES ACATLAN). Miembro de Parlamento Ciudadano capítulo Estado de México.Twitter: @JavierAgustinCo Facebook: Javier Agustín Contreras Rosales

Referencias

Consultoría Mitosky, (2016). “MÉXICO: CONFIANZA EN INSTITUCIONES 2016” http://www.consulta.mx/index.php/estudios-e-investigaciones/mexico-opina/item/884-mexico-confianza-en-instituciones-2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *