Desarrollo comunitario

Corrupción en México: avances y retos del IPC 2019



El jueves Transparencia Internacional (TI), la ONG de la anticorrupción con sede en Alemania, publicó los resultados de su siempre anticipado Índice de la Percepción de Corrupción 2019 (IPC). Aunque no es la única medida sobre este fenómeno tan difícil de medir, es lo más citado por analistas, periodistas, y activistas. Si los números sugieren menos corrupción, los gobiernos presumen los resultados; si los resultados demuestran lo opuesto, activistas los utilizan para atacar y presionar al gobierno. Al final de cuentas, la tabla de datos cristaliza la atención mundial en este flagelo por unos momentos, acordándonos no solo de este problema sino también en el progreso o retroceso en años recientes.

En el Índice 2019, México recibió una calificación de 29 puntos en la escala contra-intuitiva donde 0 es mayor percepción y 100 menor percepción de corrupción. Entre los 180 países en el estudio, México quedo en el lugar 130 (menos corrupto). No obstante, en comparación con la edición de 2018, México si mejoró un punto, subiendo del lugar 138 a 130 de los 180 países.

En este pequeño espacio, quisiera destacar un par de puntos para ayudar a la interpretación de los resultados de este importante estudio internacional, es importante destacar lo que el IPC mide -y no mide- y por lo tanto, lo que nos está diciendo:

• La calificación se construye a partir de diferentes encuestas hechas por varias instituciones, sobre las opiniones de expertos de riesgos, empresarios, y oficiales de agencias asistenciales; las preguntas de las diferentes encuestas -en el caso de México hubo nuevas- varían desde las percepciones de abuso de autoridad hasta la existencia de los mecanismos de rendición de cuentas.

• Hasta cierto punto, las opiniones reflejan una perspectiva ortodoxa de la corrupción con un mayor peso en el punto de vista de la élite económica internacional; como tal, tiende a hacer hincapié en los sobornos o extorsiones que más perjudican a las empresas, pero prestan menos atención a la corrupción del sector privado, sus privilegios, la captura del Estado o lo que llamamos la corrupción “legal,” institucional o estructural. De todos modos, el IPC si captura e indica lo que la mayoría de nosotros reconocemos como corrupción, aunque quizá no es todo el fenómeno.

• También es importante anotar que el Índice 2019 incluye datos del año 2018 hasta agosto de 2019, esto quiere decir que los resultados incluyen percepciones enfocadas en el último año del gobierno de Peña Nieto, el periodo electoral, el periodo de transición, así como los 9 meses del gobierno de López Obrador. Esto complica interpretar los resultados como una indicación o evaluación de la política anticorrupción del nuevo gobierno; lo bueno, es que al menos se refleja que va en la dirección deseada, a lo mejor, descontando las opiniones de las encuestas de 2018, los resultados hubieran sido más favorables.

Estos puntos son relevantes si comparamos los resultados con el Barómetro Global de la Corrupción publicado recientemente por la misma ONG. A diferencia del IPC, el Barómetro presenta resultados de encuestas -no de expertos- sino de la gente e incluye no solo percepciones de la corrupción reducida a un solo número, sino también opiniones sobre el trabajo del gobierno en combatir la corrupción y otros datos relacionados. También la opinión pública tiende a llevar un enfoque un poco más amplio sobre la corrupción que incluye aspectos de corrupción “legal,” corrupción institucional y estructural.

Como en el IPC, el Barómetro 2019 (mi análisis) mostró cierto optimismo en el trabajo del gobierno en su lucha contra la corrupción y un cambio sustancial en las percepciones de cambio en los últimos dos años. Aunque aquella encuesta también incorporó el periodo del gobierno anterior y el actual, el porcentaje mostró la disminución de la corrupción de solo 6% en 2017 a 21% en 2019. En fin, aunque son fuentes diferentes, los dos juegos de datos de TI sugieren cierto nivel de progreso en la lucha contra la corrupción en el último año.

Sin embargo, los resultados del IPC muestran el increíble retraso en la corrupción en México durante los últimos años, y por lo tanto, el gran reto que enfrenta el gobierno de López Obrador y de toda la ciudadanía. En su nota sobre los resultados por ejemplo, Transparencia Mexicana, el capítulo nacional de TI, destacó que “México detiene caída” en el IPC. Ciertamente, entre 2013-2018, la calificación de México empezó en 34 subiendo a 35 el año siguiente antes de bajar año tras año hasta 28 en 2018. El cambio asombroso en el periodo muestra el gran nivel del aumento de la corrupción en el gobierno de Peña Nieto, incluso durante los años de la creación del Sistema Nacional de Corrupción, el IPC seguía mostrando un deterioro. El nivel de retraso en estos años es espantoso.

Ahora bien, para que el gobierno regrese al nivel de 2013, tendrá que subir 6 puntos. (Aunque por razones metodológicas TI recomienda la comparación de las tendencias solo desde 2012, la calificación mejor que México ha recibido desde 1995 era 37 en 2001: el periodo de la elección histórica de 2000 y el primer año del gobierno de Fox. Su peor calificación fue la de 2018).

Mientras la posición de México en el IPC muestra que tan arraigado sigue el problema de la corrupción, la tendencia apunta a un avance positivo con muchísimo trabajo por delante, vale la pena también destacar que el IPC no muestra mucho progreso en la lucha contra la corrupción en los demás países del mundo. A pesar del gran trabajo de Transparencia Internacional que desde su creación en 1994 movilizó la comunidad internacional para luchar contra la corrupción, colocando el tema en la agenda mundial, hasta cierto punto como México, sigue con pocos resultados. El año 2019 no es la excepción, como señala TI, la mayoría de los países tuvieron una calificación menor de 50 (el promedio mundial era 43), y “un número asombroso de países están mostrando poco o nada de mejora en combatir a la corrupción.” Esperamos que el IPC, como el Barómetro, nos indique el principio de una tendencia positiva, aunque falta mucho terreno en la vereda.

Colofón:

Para hondar más en el tema, el próximo 6 de febrero a las 17:00 en el auditorio del Instituto de Investigaciones Sociales UNAM, patrocinado por el Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y Transparencia del Instituto de Investigaciones Sociales, el Observatorio de la Corrupción del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM y Transparencia Mexicana celebrarán la conferencia “Mediciones internacionales de la corrupción en México: Un balance para 2019” ¡No te la pierdas!

Investigador y Coordinador del Laboratorio de Documentación y Análisis de la Corrupción y Transparencia, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM y miembro de Integridad Ciudadana AC.

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