Desaparición forzada: crimen de Estado

Publicada en Publicada en Desarrollo comunitario

Por: Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en Mexican Times


Comienza un nuevo día y, al igual que el amanecer, se ilumina y nace la esperanza de encontrar entre la tierra a aquel ser querido que un día simplemente no regresó a casa.

Estas líneas están dedicadas a todas aquellas personas que día con día se enfrentan a un Estado indiferente, y que después de un largo peregrinar, de agotada su confianza en las autoridades para dar respuesta y ayuda, decidieron no quedarse con las manos cruzadas para salir a buscar, rastrear y encontrar a sus seres queridos, aunque con ello se les vaya la vida. El ejemplo perfecto de estas comunidades es el Colectivo Solecito, en Veracruz.

Fuente: Formato 7
Fuente: Formato 7

El Colectivo Solecito está formado por cientos de madres de víctimas de la desaparición forzada. Ellas, hartas de la negligencia, falta de voluntad política e insuficiencia de recursos, decidieron hallar a sus hijos desaparecidos.

Curiosamente, quienes hallaron la fosa conocida como el “narcocementerio” más grande de Latinoamérica ubicado en Colinas de Santa Fe, a unos cuantos kilómetros de la capital de Veracruz, fueron ellas; las madres del Colectivo Solecito.

Y sucedió así: el 10 de mayo de 2016, el día de las madres, en una de sus marchas por captar la atención de las autoridades, con cartulinas llenas de mensajes, nombres y lonas con imágenes de sus desaparecidos, recorrieron las calles del centro de Veracruz. Unas horas después, se les hizo llegar en una hoja de papel un mensaje que cambió por completo sus vidas. Aquella nota contenía las referencias exactas de las primeras fosas. A la fecha, las mujeres que forman parte de este Colectivo han ayudado a exhumar 263 cuerpos del lugar.

Sin recursos, pero con el corazón en sus manos y la esperanza en sus ojos por encontrar una pequeña pista que les permita saber qué sucedió con las personas que sin dejar rastros, simplemente desaparecieron de sus vidas, se dan a la tarea de ubicar fosas que las autoridades “ignoran”.

Para ello, utilizan una técnica sencilla y que no requiere más que de voluntad. Pues clavan una varilla de fierro en forma de cruz en la tierra, y una vez que ha llegado a lo más profundo posible, la sacan para oler los restos que quedaron entre las hendiduras de la varilla.

El olor a tierra mojada indica que no será necesario comenzar a excavar, pero también algo que conocen es el olor a muerte, y en caso de que oliere así, inician la búsqueda entre aquellos metros de tierra para confirmar o no las atrocidades y complicidades entre autoridades y grupos criminales.

Fuente: The New York Times
Fuente: The New York Times

Recientemente, la Fiscalía de Veracruz informó que se halló una nueva fosa clandestina con al menos 174 personas, se estima que la cifra puede aumentar en las próximas semanas. Mientras tanto el Colectivo Solecito ha informado que desconfía de la investigación de la Fiscalía, ya que no se les ha querido precisar dónde están las fosas, ni fueron incluidas en la búsqueda de ellas como es su derecho, el cual está estipulado en la ley de Desaparición Forzada.

Fuente: Animal Político
Fuente: Animal Político

Nuestro país está lleno de contrastes, mientras en Veracruz y en otras partes del país sucede con cotidianidad lo que el Colectivo Solecito denuncia con hechos, el 19 de septiembre de 2018 se conmemora un año del sismo que sacudió al país.

Sin duda el 19S es un día donde fue posible observar a un solo México ante la desgracia que acogía a miles de familias; un momento clave donde de forma solidaria ayudamos a recoger escombros, a recolectar víveres, donamos dinero, ropa, entre muchas otras acciones que intentaban desesperadamente sanar la herida abierta por el sismo.

Aquel movimiento lleno de solidaridad no debería ser solo un recuerdo, no olvidemos nunca, no lo veamos como algo lejano y ajeno, no dejemos en el abandono a aquellas personas que no son encontradas, no olvidemos que tienen una familia que los espera en casa.

Me pregunto: ¿será posible que aquel movimiento lleno de fraternidad solo será un momento heroico en la memoria de nuestro país? ¿A caso somos un país que está dispuesto a olvidar el dolor ajeno y lejano de quienes son víctimas de la desaparición forzada, de la trata, de los feminicidios, de los crímenes de estado? ¿En verdad somos un país que dicta abandono a todas aquellas personas que no son encontradas?

Apelo a no olvidar la manera en la que viven miles de mexicanos, que día con día, buscan respuestas sobre aquella persona que tanto aman, de ellos trataron estas líneas, las cuales al día de hoy se registran con cifras oficiales a más de 36 mil personas desaparecidas en el país.

México pasa por una etapa marcada por la corrupción, la pobreza pero sobre todo por la violencia, de hecho uno de los mayores retos que enfrentará el próximo gobierno de la República, pues deberá atender la urgencia de miles de familias que buscan a un ser querido que ha sido víctima de la desaparición forzada y no solo eso, sino que también se deberá acelerar el proceso de creación de un registro de fosas clandestinas, para que de esa forma no se ponga en riesgo los derechos a la información y la verdad.


Alaska J. Zamora, colaboradora de Integridad Ciudadana A.C. Actualmente es estudiante de Comunicación en la Universidad Iberoamericana, Campus Santa Fe. Sus temas son género, violencia, política y problemáticas sociales. Actualmente es productora de radio en Ibero 90.9 FMen Kilombo 90.9 FM Twitter: @AlaskaJuarez

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