El cine: memoria tangible de nuestra historia

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Por: Manuel Bazan @bazancruzz  Publicado en Mexican Times

“Los ojos sin la memoria no ven nada”

-Calle Santa Fe

El cine constituye un conducto para trasladar los sucesos del pasado al acontecer de nuestros días, enriquece la memoria colectiva, aquella que compartimos como sociedad y en la que conjugan vivencias, hechos y opiniones de sus protagonistas. Este mérito del séptimo arte evoca una labor social trascendente y necesaria para nunca olvidar.

En el caso del nuevo cine latinoamericano, resalta el trabajo de cineastas que ponen bajo el escrutinio público los acontecimientos que marcaron una época, como las violentas, sanguinarias y represivas dictaduras en la región, permitiendo que las nuevas generaciones conozcan el proceder de sus antecesores, lo critiquen y aprendan de las experiencias.

Si bien existen joyas artísticas en los años setenta y ochenta, como es el caso de Actas de Marusia (1975) de Miguel Littín, Alsino y el Cóndor (1982) del mismo director, La historia oficial (1985), de Luis Puenzo o Rojo Amanecer (1989) de Jorge Fons, resulta afortunando y alentador que algunos cineastas mantengan un compromiso social, poniendo su creatividad y talento en un cine propio que caracterice a los países de América Latina y El Caribe, tal como lo hace Lúcia Murat en Memorias que me contaron (2012) o Carmen Castillo, en Calle Santa Fe (2007).

Foto: http://blog.thespacefarm.com/
Foto: blog.thespacefarm.com

¿Dónde está este cine? Desafortunadamente son pocas las salas que lo exhiben, por lo que se llega a encontrar en recintos culturales como la Cineteca Nacional o el Centro Cultural Universitario. Su exigua promoción y apertura en los grandes complejos comerciales resulta desalentador desde el punto de vista económico e industrial. Y desde lo social, inhibe el impacto en la memoria colectiva, lo que merma toda intención de llegar de manera exponencial a la juventud.

Foto: programaibermedia.com
Foto: programaibermedia.com

¿Valdría la pena exigir más exposición de nuestro cine? Por supuesto que sí, pues resulta importante propiciar una concientización e interés sobre los sueños y vivencias de nuestros antepasados, así como en sus luchas y en errores, más aún cuando algunos problemas que nos aquejan, ya estaban presentes desde hace varias décadas, como la desigualdad, la corrupción y la parcialidad de los medios de comunicación dominantes.

Sin embargo, de poco sirve ganar exposición si no existe un cambio cultural, un amor y deseo por lo nuestro, pues hoy en día, el público con capacidad para pagar una entrada, en su mayoría, se siente más atraído por las grandes producciones hollywoodenses, aún y cuando muchas de ellas resultan frívolas, superficiales y carentes de contenido social. Por lo tanto, además de pelear por más terreno en la exposición, nuestro cine llama a gritos una profunda transformación social, de la cual forma parte.

Foto: retazosdememoriachilena.blogspot.mx
Foto: retazosdememoriachilena.blogspot.mx

A pesar de los obstáculos, contamos con hombres y mujeres que investigan historias y sucesos dignos de contarse a través de la pantalla grande. Con sus creaciones, no se podrá olvidar que en México el derecho a manifestarse era considerado un atentado contra el gobierno, que alguna vez existió en Brasil una dictadura militar, que en Argentina existen las Madres de Plaza Mayo, que en El Salvadorse trataba a los niños como objetos durante la guerra civil, o que en Chile existió una de las dictaduras más sanguinarias del mundo y que finalizó en 1990 como resultado de un plebiscito.

El trabajo de este grupo de directores y directoras debe continuar, pues en el futuro será necesario contar que en México desaparecieron los normalistas de Ayotzinapa, que los niños, niñas y adolescentes son objeto de trata por parte del narcotráfico, que El Uruguay fue el primer Estado del continente que legalizó la marihuana, o que en nuestros días aún existe un escepticismo o por lo menos duda en cómo se está gestando la destitución de algunos Jefes de Estado por una “vía legal”.

*Esta opinión resultó del excelente Curso de Cine Político que impartió Jacobo Asse en la Cineteca Nacional.


Manuel Bazan Cruz es colaborador de Integridad Ciudadana, A.C., Cursando la Especialización y el Curso Internacional en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina, en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales (mención especial UDG), especialista en Derecho de la Información (mención honorifica UNAM). Licenciado en Derecho por la UNAM, Temas de interés: Derechos humanos, democracia, grupos vulnerables, derecho a la información, transparencia, rendición de cuentas, anticorrupción, libertad de expresión, datos personales, etc.Twitter: @bazancruzz

Facebook: Manuel Bazancruz

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