El Origen

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Por: Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en Contra Réplica


La violencia de género en México es uno de los problemas más graves que enfrenta nuestro país y ante esto me es imposible no preguntarme ¿Cuál fue el origen? ¿En qué momento se escaló a niveles de violencia impensables? y ¿qué fue lo que determinó que la sociedad no solo lo permitiera, sino que también propagara los mecanismos para que se siga perpetuando?

Para poder atender este problema es importante mirar hacia atrás, hacia lo estructural, pues tiene que ver con la formación del capitalismo y en la creación de sus sistemas de producción y relaciones sociales, pues gracias a éstas se formaron los mecanismos para que la violencia de género pudiera suceder y se perpetuara en las sociedades industriales y modernas.

Parafraseando y confrontando a Silvia Federici, el origen de la violencia de género entorno a la mujer inició con su exclusión del trabajo asalariado, a cambio, se le “otorgó” la tarea de producir fuerza de trabajo; es decir, fueron convertidas en una máquina para crear nuevos trabajadores. Pero en aquel nuevo régimen sólo la producción para el mercado tenía valor, por lo que se desvalorizó y cosificó la figura materna.

En sus orígenes, el modelo capitalista decretó que el trabajo como ama de casa no exige grandes esfuerzos o pensamientos, idea que prevalece, pues inclusive sigue siendo un oficio sin ser remunerado o reconocido debidamente.

Inclusive, el sistema capitalista permitió en sus orígenes la violación a mujeres de clase baja, pues en ese momento la alta tasa de mortalidad por la peste puso en crisis al modelo.

Asimismo comenzó una de las agresiones más violentas contra toda mujer que quisiera adquirir conocimientos que no tuvieran que ver con la reproducción; la “caza de brujas”. En otras palabras, se fueron forjando políticas y prácticas para castigar y subordinar a la mujer.

Es cierto que hoy en día no contamos con las mismas políticas, sin embargo, su origen es claro, contundente y su violencia prevalece cosificando a la mujer en sociedad. Apelo a que la solución al problema va más allá de nuevas leyes y programas, pues primero tendríamos que deshacernos de los valores machistas que se desenvuelven con naturalidad en nuestro desarrollo.

Ante ello, pienso que es necesario que se rompan los vidrios y que pinten los monumentos necesarios para que la sociedad comprenda que es un problema que va más allá de una crisis de agenda pública que sucedió algún día de agosto de 2019. Después de años de impunidad ¿Quién se imagina que nosotras seguiremos pidiendo por favor que nos permitan el derecho a la vida sin violencia?

•Colaboradora de Integridad Ciudadana,
Tw: @AlaskaJuarez @Integridad_AC

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