Desarrollo comunitario

La cadena

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Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


América, la fuerza reside en la actitud para anteponerse a las adversidades. Resiliencia, le llaman algunos.

 

“No queremos realidades, queremos promesas”, Pinta anónima

Después de casi 15 horas de viaje, llegó un día antes de su vuelo a las “salidas internacionales” del aeropuerto. Prefirió anticiparse a correr cualquier riesgo. Era la segunda vez que lo intentaba, pues la contingencia sanitaria le impidió su salida en mayo.

Pasada la larga noche de espera en el aeropuerto, su ansiedad se fue aquietando por la ilusión de haber conseguido un trabajo seguro; donde, como cualquier mexicano, “le echaría las ganas” para tener los ingresos que requiere su familia.

El plan era simple: primero a Toronto, para posteriormente integrarse a una de las empresas canadienses del “Programa temporal de empleos México-Canadá 2020”; sin embargo, al iniciar el papeleo del abordaje, nada coincidió: la visa, el boleto, los permisos (ETA), todo era falso.

Entre tristeza e ira, se dio cuenta de que había caído en las redes de una cadena de eslabones que durante meses lo habían desfalcado mediante una promesa y que, como él, cientos de personas han sido víctimas.

¿Pero cómo se llega hasta aquí? Juan recordó que meses atrás expresó en Facebook su deseo de ser beneficiario del programa temporal de empleos en Canadá. “Increíblemente”, pocos días después de haber publicado su deseo en la red, recibió una invitación privada por la misma vía informándole sobre la posibilidad de sumarse a una cadena de aspirantes mediante la “Evaluación de procesos del programa de trabajadores agrícolas temporales México-Canadá”.

Fue así como llegó a las oficinas de la Unión de Trabajadores Agrícolas en Tlaxcala, donde fue recibido por un área de apoyo que fungiría más tarde como el “administrador del grupo”: Un hombre experimentado y seguro, acompañado siempre de terceros que atestiguan y constatan el éxito de los procesos para ser trabajadores temporales en el extranjero.

En su modus, cualquier duda o titubeo que plantee el interesado es inmediatamente contrastado con la exhibición de documentación membretada, con sellos de oficinas públicas, con firmas autógrafas y testimoniales donde se comprueba la oferta. En su operandi, los interesados entregan un listado de documentos con sus datos personales; domicilio, identificación con fotografía, pasaporte, etc., para posteriormente integrarse a un listado en papeles oficiales. Previo a ello, habría que pagar cuotas de inscripción, boletos de avión y, en ocasiones, algún gasto extraordinario.

Es así como “la cadena” se va formando; empieza con una invitación, después con la legitimación del proceso, para posteriormente llegar al pago de servicios, derechos y la administración general de todos los eslabones.

Este último paso sucede mediante WhatsApp, con la cual el administrador del grupo motiva, informa, exige cuotas, califica, bloquea o elimina del Whats a quienes manifiesten duda sobre los tiempos y la falta de cumplimiento de las promesas. Con el tiempo, las ofertas pactadas se vuelven tortuosas y costosas para los eslabones, hasta que un día, sin más, los administradores desaparecen.

Por increíble que parezca, del grupo de personas que se mantienen en el Whats se encuentran implantadas “personas” que fungen como una especie de espías que monitorean las acciones que las personas defraudadas pretenden realizar, alertando con ella a los victimarios o bien desalentando a los efusivos defraudados con desesperanzas sutiles. Incluso, por increíble que parezca, ofertan un nuevo liderazgo que conduzca a la justicia para castigar a los defraudadores de la cadena. Claro está, mediante un pago de una módica suma para administrar el proceso de justicia.

Y así, la cadena continúa hasta que es diluida casi en totalidad, inhibiendo demandas grupales a denuncias aisladas que difícilmente proceden ante las fiscalías. Así, en Tlaxcala, Chiapas, Hidalgo, Guadalajara sin que, hasta la fecha, haya un solo responsable.

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