La paradoja de los partidos políticos en México

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Por: Vladimir Juárez @integridad_AC Publicado en Mexican Times


“La voluntad política de un país reside en la integridad de su ciudadanía”

A pesar de que las últimas reformas electorales enaltecen la figura de las candidaturas independientes, es indudable que los partidos políticos en México han extendido su área de influencia y han consolidado su posición en el sistema político-electoral, pues condicionan el acceso al poder o bien su gobernanza.

Muestra de ello es que los partidos políticos distintos al régimen priista transitaron de ser organizaciones políticas débiles y relativamente pequeñas, con poca membresía y apoyo financiero limitado, a una situación en la que reciben una gran cantidad de fondos públicos.

Foto: amanager.mx
Foto: amanager.mx

Para 2018, los nueve partidos políticos nacionales recibirán de presupuesto 6 mil 788 millones de pesos, que en el mejor de los casos, se destinará a ampliar el número de miembros activos en el partido y a fortalecer sus estructuras organizativas basadas en el clientelismo.

De dicho monto, los tres partidos políticos más grandes (PAN-PRI-PRD) concentran la mayor parte, pues recibirán 3 mil 743 millones; mientras que el resto de los partidos recibirán 3 mil un millones de pesos.

Si hablamos de los partidos políticos “nuevos”, se observa que han transitado de posturas únicas y satelitales (comodines) a la experiencia de las coaliciones partidistas (flexible, parcial o total) o de pactos políticos, no con el fin de establecer una agenda en común, sino de mantener el registro.

Su tránsito de partidos satelitales a opciones de “gobernanza” se debe, en gran medida, a que han construido sus consensos de cara a una narrativa pública de lo apropiado, de lo políticamente correcto, captando con ello una gran cantidad de “morosos cívicos” que de último momento optan por votar por una opción distinta a status quo de las fuerzas políticas predominantes.

Imagen: gruporeforma.reforma.com
Imagen: gruporeforma.reforma.com

Paradójicamente, los partidos políticos “medianos” y “pequeños” han entendido que amagar con señalamientos de corrupción para posteriormente sumarse a coaliciones o alianzas, les permite acceder a los beneficios democráticos del presupuesto sin correr los riegos de ser señalados por actos de corrupción o delitos electorales.

Un ejemplo claro de ello es la coalición registrada en 2017 por el PRI, PVEM, PANAL y PES durante la elección del Estado de México; hay que recordar que en 2015 el PES se vio obligado a competir de forma individual, ofreciendo a su electorado una opción diferente al partido preponderante (PRI), pero dos años después, el PES se sumó a la coalición con el PRI.

Esta aparente incongruencia obedece al principio pragmático de mantener el registro para acceder al presupuesto, pues el PES pasó de recibir 120 millones 874 mil pesos en 2015 como financiamiento público; a esperar recibir 398 millones de pesos para 2018.

En otras palabras, el presupuesto del PES aumentó 331% más con respecto a su primer año de financiamiento, lo que nos hace asegurar que el sistema de partidos políticos y su financiamiento público está lejos de ser un incentivo genuino que promueva el bienestar del país; lo que nos lleva a una conclusión más, el sistema de partidos está lejos de ser derrotado por una figura política encumbrada desde la postura de una candidatura independiente.

La paradoja de los partidos se debe, en parte, a que todos los partidos políticos están convencidos en hacer lo políticamente correcto para colaborar y ganar electores, pero ninguno está dispuesto a perder sus privilegios, a pesar de todo, a pesar de todos, a pesar de México.

Por Vladimir Juárez, Presidente de Integridad Ciudadana A.C.Twitter: @VJ1204

Correo: integridadciudadana@hotmail.com

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