La prueba de fuego

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Por: Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en Contra Réplica


El pasado 9 de julio una noticia sacudió al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La renuncia de Carlos Urzúa a la SHCP fue sin duda una de las cosas que nadie se esperaba. Con tan sólo siete meses en el cargo el exsecretario de Hacienda dijo adiós a su puesto con una carta enviada vía Twitter.

Aquella renuncia fue breve, de al menos unos cuatro párrafos, sin embargo, fue contundente con su mensaje pues en ella se habló de conflictos de interés, gente sin los conocimientos para emplear cargo y también de decisiones de política pública sin sustento.

Urzúa se considera un técnico, y sostiene que para cada decisión se necesita un sustento que confirme que habrá buenos resultados, en tanto que la opinión del exsecretario sugiere que el Gobierno de AMLO toma decisiones de política pública sin un soporte empírico; los ejemplos más claros se encuentran en los megaproyectos más famosos del Presidente; el Tren Maya —el cual fue recientemente señalado por no contar con estudios de impacto ambiental—, luego le sigue el aeropuerto de Santa Lucía y por último la refinería de Dos Bocas.

Cualquiera que lea la carta de Urzúa infiere que no sólo es una renuncia, sino también de una denuncia, pues declaró que hay influyentísimo, no hay planeación en las decisiones que se toman y hay imposición de personal no preparado para su función.

Estas declaraciones generaron un ambiente de incertidumbre alrededor de la economía mexicana, pues se creó la oportunidad para que cualquiera echara a andar su imaginación con respecto a lo que sucedería en el país. Los peores escenarios fueron planteados. Durante días sus opositores repetían una y otra vez que se trataba del inicio del fin y aquellas quejas resonaban mientras la Bolsa de Valores iba a la baja. Un 1.77 por ciento al cierre de aquel martes.

Sin embargo, nada de lo que afirmaron que sucedería ocurrió. Lo cierto es que sí fue un manotazo al Gobierno federal, pues éste al llevar como distintivo la lucha contra la corrupción no se puede permitir realizar las mismas prácticas, y desde luego el tráfico de influencias forma parte de ellas. Es decir, no podemos tomar las declaraciones de Urzúa a la ligera, y menos cuando vienen de un personaje tan importante cercano a Andrés Manuel.

Este episodio en la vida política nacional pone a prueba al Gobierno de López Obrador, pues le da la oportunidad única y obligada de demostrar que en la SHCP o en la administración pública no existen prácticas de corrupción, más aún, que sus propuestas más importantes en el sexenio están sustentadas en un proyecto económico y de nación basado en evidencias, pues como diría Andrés Manuel, “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie.”

•Colaboradora de Integridad Ciudadana

Tw: @AlaskaJuarez @Integridad_AC

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