Sin permiso de la Madre Tierra

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Por: Gustavo Montaño @Gustavoma85 Publicado en La Silla Rota


El pasado 16 de diciembre el Presidente López Obrador realizó un ritual en el que solicitó a “la Madre Tierra” la autorización para la construcción del Tren Maya. Con dicho acto, el mandatario aseguró que la obra referida se realizaría sin contratiempos.

Por ello, mediante las solicitudes de acceso a la información 0210000100018 y 0001600507418, se requirió a la Oficina de la Presidencia de la República y a la Semarnat que proporcionaran los documentos en los que se adviertan la solicitud realizada por el Presidente en el ritual y la respuesta otorgada por “la Madre Tierra”.

Al respecto, Presidencia de la República informó que es incompetente para conocer de la información. Por su parte, la Semarnat indicó que no cuenta con los documentos que atiendan lo solicitado, expresando que el “ritual” referido es un acto que se define con una serie de acciones realizadas principalmente por su valor simbólico, por lo que no se tiene evidencia documental.

Estas manifestaciones evidencian que el permiso de “la Madre Tierra” para autorizar el Tren Maya no existe. Esto no quiere decir que no sea viable el proyecto.

Sin embargo, su viabilidad depende de cubrir los elementos de orden legal preestablecidos, entre otros; los estudios técnicos, legales, administrativos y financieros, las manifestaciones de impacto ambiental, en los cuales se detalle cómo se mitigará la afectación al ecosistema, así como realizar una consulta a los 82 pueblos y comunidades indígenas impactados por el paso del nuevo proyecto ferroviario, para tener la certeza de que las decisiones tomadas por el nuevo Gobierno en el proyecto son las mejores.

Esto cobra mayor relevancia con el exhorto emitido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en el que le solicitó al Gobierno federal realizar una consulta a los pueblos indígenas apegada a los estándares nacionales e internacionales.

Con ello, el Presidente no debe olvidar, que a veces la forma también es fondo, por lo que no basta con gestos y actitudes de buena fe, sino que se deben realizar los actos que justifiquen social y jurídicamente la viabilidad de la aceptación o cancelación de los proyectos de infraestructura importantes para el desarrollo del país, y ante ello, tampoco debe olvidar que la transparencia de toda aquella información sustancial de los proyectos, es la “madre” de la legitimidad de las decisiones del Estado.

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