Desarrollo comunitario

Sin plan de rescate


Por: Viviana Islas @MendozaI88 Publicado en ContraRéplica


La pandemia trajo consigo una crisis económica global. El impacto en cada nación será de acuerdo con las medidas que tomen sus gobiernos, a sus reservas, a la coordinación entre los sectores público y privado, y obviamente, a la visión de futuro de sus líderes.

Países como China, Italia, Alemania y Estados Unidos han anunciado pérdidas, pero también sus estrategias de reactivación económica. En nuestro país algo está sucediendo que no se ve claro el camino hacia el rescate financiero.

El gobierno prevé entregar 2 millones de créditos dirigidos a los micronegocios y las MiPymes que van desde los 6 mil a los 25 mil pesos, considerados insuficientes cuando se sabe que hay más de 12 millones de empresas en México.

Independiente de las cifras que dé a conocer el día de hoy el gobierno federal, las cámaras industriales ya hicieron su proyección, estiman que 5 de cada 10 empresas quebrarán y que la pérdida de empleos llegará a los 3 millones, del impacto en términos monetarios mejor ni hablamos.

Al respecto, el Consejo Coordinador Empresarial presentó un documento con 68 ideas para combatir el virus y reactivar la economía, divididas en acciones inmediatas y de largo plazo. Entre las que destacan: aumento de pruebas, bienestar del personal médico, protección a la población más vulnerable, creación del Consejo de Emergencia Económica, reorientación del presupuesto, promover la inversión y aumentar la deuda pública, entre otras, y para llevarse a cabo la mayoría necesitan de la actuación del gobierno.

Sin duda, es una propuesta interesante, ambiciosa y poco concreta para la postura del presidente peleado con el modelo neoliberal, sobre todo cuando se habla de endeudar al país. Sobre el rescate a las empresas pidió que sean los dueños quienes asuman la responsabilidad, así, sin darles una bocanada de oxígeno y al parecer ignorando o minimizando las consecuencias.

Adicional al proyecto empresarial, destaco dos alternativas que considero deberían analizarse: una es la renegociación de la deuda pública, y la otra, es una iniciativa que se discute en el Congreso de Nuevo León, que expide una Ley de Emergencia Económica. Propuestas las hay, pero al presidente no parecen interesarle, veremos cómo actúan los gobiernos locales y la oposición en el Congreso.

Ojalá que el plan de reactivación económica próximo a conocer sea distinto a lo presentado a inicios de abril. Esperamos que tenga estrategia, que sea viable, que llame a la unidad, que sea incluyente, y que brinde esperanza ante tanta incertidumbre.

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