Desarrollo comunitario

Tlahuelilpan: La doble hoguera


Por: Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en Contra Réplica


Una chispa fue el comienzo. De inmediato el terror invadió las pupilas de los presentes al unísono de un destellar vivaz. El sonido tardó en llegar a sus oídos, después, todo lo que pudieron escuchar eran gritos desgarradores, gritos que imploraban ayuda. Cuando las llamas cesaron, todos creyeron que por fin el martirio había terminado, pero en realidad, el infierno apenas comenzaba.

Durante semanas la palabra “huachicolero” ha provocado nuestros oídos desde distintos medios, particularmente desde la batalla que lidera el gobierno mexicano contra el robo de combustible. A pesar de las medidas tomadas para reducir los saqueos no lograron desaparecer las tomas clandestinas, por lo que la noticia de la explosión en Tlahuelilpan no nos tomó por sorpresa, era algo que muchos ya veíamos venir.

Inmediatamente después de la explosión, las redes sociales se incendiaron con todo tipo de opiniones que en su mayoría celebraban la muerte de los involucrados, posiblemente a consecuencia del hartazgo que se vive en México por corrupción, inseguridad y pobreza.

Sin embargo, la explosión en Tlahuelilpan nos permitió conocer más de cerca la frialdad con la que actúa el crimen organizado, utilizando a comunidades como carne de cañón. Estoy convencida de que el 18 de enero murieron personas que por necesidad pusieron en riesgo su vida para poder sacar adelante a su familia, por unos cuantos pesos.

Los familiares de los fallecidos no sólo cargan con el dolor de la pérdida, y con el linchamiento de las redes sociales, sino también con la incertidumbre del no saber lo que pasará en sus hogares, pues en muchos de los casos las personas que proveían los bienes económicos ya no volverán a casa.

Es por ello que el robo de los hidrocarburos no puede enfrascarse en el debate de razones y egoísmos de sí merecían morir o no, debemos concentrarnos en la falta de oportunidades; en reducir la brecha de desigualdades que pueden o no alentar situaciones como la tragedia de Hidalgo.

En seguida de este lamentable suceso, y de la doble hoguera que vive Tlahuelilpan, tocará al poder legislativo definir si el huachicoleo es un delito grave o no. Hay que recalcar que de ser así cualquier persona acusada por esta actividad pueda ser encarcelada sin que medie sentencia en su contra.

En mi opinión, no es la solución; se requiere de acciones contundentes que enfrenten la impunidad de los altos funcionarios de Pemex y el empresariado involucrado, así como de una política pública que dé respuesta social de fondo.


https://www.contrareplica.mx/nota-Tlahuelilpan-La-doble-hoguera201930141

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