Desarrollo comunitario

Una de las deudas del Gobierno mexicano


Por: Patricia Sánchez Jiménez @PatS3110 Publicado en Contra Réplica


“Se atenderá a todos los mexicanos sin importar creencias, clases, sexo…”, “ … Estamos por el diálogo, la tolerancia, la diversidad y el respeto a los derechos humanos” fueron dos de los 100 compromisos que Andrés Manuel López Obrador reafirmó puntualmente en el Zócalo capitalino en 2018 cuando llegaba a la presidencia después de un sexenio en el que, según la organización Letra S, al menos 473 personas de la comunidad LGBTTTIQ+ habían sido asesinadas por su orientación sexual o identidad de género. A más de un año de Gobierno, la pregunta vigente de la comunidad y quienes somos aliados de la misma es, ¿para cuándo se planea atender la agenda pro derechos de la comunidad LGBT+ que fue prometida por AMLO?

El discurso del Presidente nos dice que México es el país de la esperanza, pero ¿la esperanza para quiénes? porque el apoyo al que se comprometió, incluso durante campaña, sigue con estatus de pendiente. Ambigüedad es lo único que encuentro después de un año y para el resto del sexenio, de acuerdo con el Proyecto de Nación 2018-2024, desarrollado en más de 400 páginas y ninguna de ellas aborda las estrategias planeadas con la población sexo diversa, en ninguna página cupo una sola línea para hacer mención a las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales o trans; ni siquiera en el apartado “No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera”. No me gustaría pensar que la opinión que dio AMLO en 2015 sigue siendo vigente, al señalar que eran “temas menores” ya que no se puede desvincular la necesidad de respeto, inclusión, aceptación y reconocimiento político y social de una población que intenta construirse con base en la democracia.

En el día Internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia, AMLO en su mañanera del 17 de mayo, invitó al activista político Genaro Lozano, quien puso en la mesa de forma directa peticiones precisas al mandatario, compartió datos de la realidad que vive la comunidad y la respuesta fue que se atendería “este asunto”. Una promesa más a la lista, por cierto, minimizada con dicha expresión, dejando claro con ello que el discurso de Lozano y la comunidad LGBT+, es ajeno y desentendido por el mandatario, desvirtuando la relevancia y urgencia de acciones inmediatas.

Señor Presidente, la petición de impulsar políticas públicas que garanticen los derechos de las personas de la comunidad LGBT+ aún laten con intensidad. El tiempo pasa y las deudas gubernamentales de justicia, salud, educación, seguridad e inclusión laboral, entre otras, aumentan y se intensifican y la poca esperanza desespera y desalienta.

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