Desarrollo comunitario

La gran familia electoral


Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones” Otto Von Bismarck

Si usted se encuentra feliz feliz feliz: vote. Si usted solo está enojado: vote. Ahora que, si usted no cree en las elecciones, pero un día está feliz, otro molesto, algunos frustrado y el resto de los días optimista: no importa, vote. Y si usted es de los que votan como yo, seguramente ya habrá votado anteriormente por alguna de las opciones de este sistema electoral.

Ya votamos PAN, ya votamos PRI, ya votamos PT-PRD, ya votamos Morena, ya votamos Independientes, ya votamos PVEM, ya sabemos cómo nos va con cada uno de ellos. Incluso sabemos, que todos han sido parte de uno, de dos, de más, pero siempre presentes en la gran familia electoral en torno a los puestos de elección.

El próximo 6 de junio puede votar pensando en las Refinerías, en el Tren Maya, en la rifa del avión y sus próximas ediciones, en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en el Tren Transístmico, en la alta recaudación de impuestos logrado por la SHCP, en el combate frontal al huachicol, en la detención de Emilio Lozoya, en los programas sociales como Sembrando Vidas, Jóvenes Construyendo y Escribiendo el Futuro, Becas para el Bienestar en Jóvenes, Personas Adultas Mayores y con Discapacidad o en las Tandas; en la austeridad republicana y hacer historia invirtiendo en fuentes de energía como el carbón y la gasolina. Así como con el impulso de hacer patria hostigando al resto de los poderes, gobernadores y la constitución.

También puede votar pensando en el cierre de las guarderías, en la cancelación del Aeropuerto Internacional, del fracaso de la Guardia Nacional, en el desabasto de medicamentos, en la catástrofe de la Línea Dorada 12 del Metro, en las políticas de migración, en la explosión de Tlahuelilpan y la guerra del huachicol, en la desaparición del Seguro Popular, en los estériles resultados económicos, en el mal manejo de la pandemia del Covid-19, en las ocurrencias de “políticas” como los municipios de la esperanza y los “otros datos”, en el rechazo al feminismo, en el repudio a las sociedad civil organizada, en el desprecio a la ciencia, en el abandono total de comunidades a sicarios, en las constantes extorsiones, al cierre de negocios y la pérdida de empleo y a los feminicidios. Incluso, puede votar pensando en rechazar una posible reelección presidencial porque llegado el momento, el pueblo así “podría” demandarlo.

No importa cuál sea su idiosincrasia, su religión, su estrato socioeconómico, su condición de género, su tono de piel, su raza, si es naturalizado o nacido en el país, si le va al Cruz Azul o simplemente no le gusta el futbol y se inclina por el beisbol. No importa. Solo vote.

Pero después de votar, debe saber con toda propiedad, que nada cambiará. La misma polarización y el conflicto poselectoral que se avecina solo se avispará pues una vez conociendo los resultados electorales, volveremos a la faena de la sucesión presidencial de 2024.

Pero hay que tener cuidado querido lector. Y esto es que, pase lo que pase el próximo 6 de junio y sus secuelas, lo verdaderamente importante como sociedad es alejarnos de ese fenómeno sociopolítico que hace que los individuos de una nación se segreguen de forma binaria para posteriormente ser arrojados a la irracionalidad, a las descalificaciones inmediatas, al odio, al prejuicio, a la intolerancia, al fanatismo; a las pasiones de culpar, se tenga o no la razón.

Y es que esa segregación “bi partidista” a la que nos están llevando los políticos empieza a arraigarse en nuestras juventudes y en nuestras vidas cotidianas; ese “nosotros” y los “otros” es capaz de separar sin miramientos ni retorno a familias, parejas, amigos, compañeros…

Este factor está ampliamente estudiado en Argentina, allá lo llaman “La Grieta”. Y se alimenta de liderazgos fuertes y radicales, que nutren a la ciudadanía con un lenguaje “bélico” e ideas como el complot y las conspiraciones: y se atiza más cuando existen medios de comunicación que exponen constantemente a la ciudadanía a información que es precalificada o desacreditada, y cuya función sirve para adoctrinar y hacer creer a las personas una especie de “sima entre los que están a favor y en contra del gobierno”.

Guste o no, pase lo que pase el próximo 6 de junio, la gran familia electoral seguirá apareciendo en las boletas electorales. Y aunque lo dude, a toda esa clase política les resuena aquella frase que dicta que “gobernar dentro de un régimen democrático sería mucho más fácil si no hubiera que ganar constantemente elecciones” (GB Clemenceau). En tanto que, si no nos procuramos como ciudadanos de no caer en una “Grieta”, habremos abierto un ciclo sin retorno.

Vladimir Juárez. Analista Político. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204