Opiniones

Adiós FORTASEG


Por: Magdiel Gómez Muñiz @magdielgmg Publicado en ContraRéplica


Toda política pública de prevención del delito debe ir acompañada de varios elementos indispensables que al final apuntalan la construcción de la seguridad. La seguridad no es un fenómeno que se genera de forma espontánea, más bien es el resultado de múltiples actores que se interrelacionan en la percepción individual hasta la estadística delictiva; sin embargo, en este sentido, la idea de cimentar la seguridad no solo implica una labor del gobierno sino también de la sociedad.

Señalado lo anterior, es interesante conocer al menos, tres modelos de prevención que por sus características impactan directamente a todos los “ciudadanos de a pie”. Estos modelos se explican de la siguiente manera: la prevención primaria vocacionada a todos los grupos sociales con la finalidad de promover la cultura de la paz; la prevención secundaria está dirigida a grupos que están en riesgo de caer en la delincuencia; en tanto que, la terciaria está dirigida a todos aquellos que ya han delinquido.

Independientemente de los modelos de prevención, una política de seguridad sin presupuesto se convierte en demagogia, esto a propósito de la desaparición del FORTASEG, fondo federal destinado para las policías municipales y algunos estados, para ejercer la función de seguridad pública. Su eliminación del Presupuesto de Egresos en este 2021, deja a la deriva aspectos muy importantes como lo son la evaluación de control y confianza de los elementos operativos, su capacitación, mejora de condiciones laborales y equipamiento adecuado. Sin dinero las comisarías jamás podrán ejercer una campaña efectiva en aras de garantizar la seguridad pública para todos los que habitamos las municipalidades.

Para muchos especialistas en seguridad, algunas de las causas que desembocaron en la cancelación del fondo en cuestión es que ni con Subsemun ni con Fortaseg se lograron avances sustantivos en la disminución de los índices delictivos, peor aún, la mejora en la relación entre la comunidad y la policía, con la esperanza de robustecer un lazo de trabajo común, jamás se logró.

Si le añadimos otro componente en contra, es el de la pírrica consolidación de procesos de descentralización, que otorga a los municipios un rol cada vez más activo en la formulación e implementación de estrategias de prevención, nunca se dio una agenda coordinada con los diferentes órdenes de gobierno y se intuía que en las municipalidades se daba el primer eslabón de una cadena de complicidades con los que infringían el Estado de Derecho.

Por si esto fuera poco, el sistema de justicia penal acusatorio, el rol del primer respondiente y el papeleo del informe policial homologado (IPH) en lugar de propiciar el fortalecimiento de las redes sociales para el desarrollo y consolidación del capital social complejizó, las de por sí complejas funciones del policía, la burocratización llevó a un hoyanco a la justicia.

Ante tales escenarios, ahora los municipios tendrán que replantear la forma de atajar el problema de la inseguridad en sus territorios. La Guardia Nacional asumirá ese rol. Al tiempo.

Magdiel Gómez Muñiz Colaborador de Integridad Ciudadana, Coordinador del Doctorado en Ciencia Política del Centro Universitario de la Ciénega – UDG. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara, co expertis y posgrados en estudios políticos y gobierno, filosofía política y educación @magdielgmg @Integridad_AC