Opiniones

Ciberacoso: la posverdad


Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


“El ciberacoso es una epidemia con rostro amoroso, cuerpos sexualizados, colmillos y garras filosas” CVJA

Conforme avanza la conectividad a internet mediante cualquier dispositivo –computadora, tableta electrónica o celular –, transitamos como sociedad a una vida digital con claroscuros donde la convivencia se sostiene desde dos particularidades únicas: la posibilidad del anonimato y lo remoto.

Si bien estas dos variables pueden ser una ventaja en el acceso continuo a la información digital; pues ambos elementos constituyen uno de los recursos más valiosos, particularmente en situaciones pandémicas como las que se viven por la Covid19; también es cierto que estas variables son un activo que puede provocar prácticas indeseables o negativas con la intención de tratar o causar daño o molestias por parte de una o más personas usando medios electrónicos como los teléfonos inteligentes: a esta práctica reiterada de intentos de fastidios se le denomina Ciberacoso.

Sin temor a equivocarnos, “la emergencia sanitaria nos permitió avanzar diez años en términos de habituarnos al uso de la tecnología” (UNAM-DGTIC) pero al mismo tiempo nos arrojó al mundo digital sin opción o educación alguna; y es en esa tesitura, donde han surgido nuevas formas de violencia derivado del uso de la tecnología. Proliferando así delitos digitales, aumentando los casos de violencia de género y la violación de los derechos a la privacidad y a la intimidad, es decir, que la violencia se extendió al mundo digital.

De acuerdo con la ONU, a nivel mundial las mujeres tienen 27 veces más probabilidades de ser hostigadas en Internet que los hombres. En México, esta condición se ha venido reafirmando y documentando durante los últimos años, donde se confirma que el ciberacoso afecta más a las mujeres; ocurriendo particularmente en plataformas digitales como Facebook e Instagram, seguidos de Whatsapp, Twitter y TikTok.

Ante este contexto, cobran especial relevancia los resultados de la Encuesta Nacional sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información en los hogares (ENDUTIH-MOCIBA-INEGI) 2019 y 2020; que concluyen que 75% de la población de 12 años y más en México utilizó internet en cualquier dispositivo en los últimos tres meses. Lo que significó, 77.6 millones de personas en el país: donde 40.4 millones son mujeres y 37.2 millones son hombres.

Si bien el Ciberacoso es una palabra relativamente sencilla de entender, ésta esconde un sin número de prácticas que pueden ser encapsuladas en nueve variantes, como lo hizo el INEGI en esta edición censal, las cuales son: i. “Recibir mensajes ofensivos, con insultos o burlas; ii. Recibir llamadas ofensivas, con insultos o burlas; iii. Que una persona publique información personal, fotos o videos (falsos o verdaderos) para dañarlo(a); iv. Ser criticado(a) por su apariencia (forma de vestir, tono de piel, peso, estatura, etc.) o clase social; v. Recibir insinuaciones o propuestas de tipo sexual que le molestaran; vi. Que una persona se hiciera pasar por usted para enviar información falsa, insultar o agredir a otras personas; vii. Ser contactado(a) por medio de nombres falsos para molestarle o dañarle; viii. Ser vigilado en sus sitios o cuentas en Internet para causarle molestia o daño; ix. Ser provocado en línea para que reaccione de forma negativa; y x. [Recibir] fotos o vídeos de contenido sexual.”

Ergo, con los datos de la encuesta se confirma que, las mujeres entre 12 a 19 años han sido las más afectadas por el ciberacoso, y que la modalidad más alta se ubica en propuestas o insinuaciones sexuales (35.9%), seguido de contacto mediante identidades falsas (33.4%), y que los estados con más casos reportados son: Colima, Tabasco y Tlaxcala, siendo la CDMX la de menor incidencia.

Pero la encuesta también nos informa que, 57.8% del ciberacoso se hace en un anonimato “imposible” de identificar. En tanto que, cuando es posible la identificación de al menos un acosador, 19.3% proviene de personas conocidas o con poco trato, 12.6% de amigos y conocidos, 9.7% de compañeros de trabajo o clase, 6.4% de exparejas sentimentales y un 4.2% de familiares. Cabe mencionar que la encuesta también arroja que de las víctimas que lograron identificar el sexo del agresor, 59.4% de los hombres y 53.2% de las mujeres señaló que se trataba de un hombre.

Ante ello, la práctica más común de las víctimas del ciberacoso es bloquear a la persona, cuenta o página, seguida de ignorar o no contestar.

Los otros datos nos indican que, al igual que la “posverdad”, el ciberacoso es una epidemia global que, con escalas inimaginables, impulsa a la sociedad a dejar de percibir la realidad de las personas, engañándonos a aceptar creencias alimentadas por narrativas con garras y dientes.

Vladimir Juárez. Analista Político. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204