De Mafalda a Salmerón


Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


Corazón de Talavera II: a Encarnación (Pá), en tu carácter persiste una indescifrable virtud única del Tlahuicole de las Guerras Floridas: no sabes rendirte.

“El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta” Mafalda

Década tras década, Mafalda nos ha divertido con sus preguntas y respuestas sobre el mundo de los adultos: ¿Quién no ha sonreído con alguna de las puntadas de esta pequeña traviesa que tanto se pregunta sobre nuestra realidad?

Hay mucho que reconocerle a Mafalda, pero una de tantas es que es inquieta, con un increíble ingenio para cuestionar el mundo y todo aquello que le rodea yendo y viniendo desde su mirada sencilla pero profunda sobre las superestructuras del Estado hasta el cómo usar los curitas de la farmacia para aliviar el alma humana.

Quien la consulta y lee, se encuentra y sabe de su mente aguda, pero al mismo tiempo, le reconoce inocente y sencilla; digamos que, Mafalda siempre se distingue por hacer preguntas tan naturales como enmarañadas por la absurda complejidad adulta, convirtiendo sus preguntas en reflexiones tan básicas como el hecho de entender el fenómeno de la fuerza de gravedad: Tal vez a ella se le atribuye aquella de Newton que dice que: “manzana o no, lo caído, caído”.

Su genialidad es tan peculiar, que hay quien afirma que hoy por hoy, de alguna manera, Mafalda ha estado presente permanentemente en las mañaneras del presidente López Obrador. Pues las incongruencias del poder político van a Mafalda como los adultos a la tozudez.

Incluso hay quienes bromean diciendo que es ella quien le habla al oído a aquellos periodistas que, sumando turno, incomodan realizando alguna pregunta picaresca en las mañaneras del presidente; cuestionamientos que desnudan sus deseos como mandatario, exhibiéndolos como caprichos. Y es que el poder suele escudarse siempre diciendo: “He decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda me avisan” (Mafalda).
Entre protestas y efervescencias, es un hecho que después de la polémica de Pedro Salmerón, hoy al poder del presidente se le puede ver diferente. Se le puede ver, como Mafalda ve al mundo: De manera inocente, pero con una profunda complejidad para reflexionar.

El caso de Salmerón demuestra con claridad dos cosas: la primera, que los cargos públicos han sido y seguirán siendo en esta y en las “transformaciones” venideras, para los cercanos, para los leales, para los que apoyan, para los que lanzan porras y consignas, para quienes comparten las mismas ideas y no para quienes difieren.

Pero al mismo tiempo, el caso Salmerón nos permite observar que el movimiento feminista no solo se da en México, también sucede en países como Panamá, quien tiene bien claro que exigir respeto a su soberanía, los derechos humanos y sus principios va más allá de la “amorosa politiquería”. Más aun, la negativa de Panamá sutilmente nos demuestra que, guste o no, el presidente no lo puede todo.

Y será así porque nunca más habrá una sola designación pública sin que desde el movimiento feminista y de derechos humanos no se le demande, no se le exija, no se le cuestione, no tiemble, por las que ya no están y por las que han sido acosadas o violentadas.

Este acontecimiento “diplomático” es un recordatorio para todas y todos, de que el pueblo bueno y sabio, no “siempre” tiene la razón. Pues carga con atavismos que van siempre en contra de los derechos humanos y las revoluciones.

Vaya, si el tiempo no perdona nada de lo que haces o dejas de hacer con él, de igual forma, “curioso es que, si uno cierra los ojos y el mundo desaparece, la tozudez, la necedad y los caprichos desde el poder se mantienen” (Mafalda). Pero en esta caso, “Salmerón o no: lo caído, caído”.

Vladimir Juárez. Analista Político. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204