Después de la Iniciativa Mérida


Por: Iván Arrazola Cortés @ivarrcor Publicado en ContraRéplica


“Para Maritza Maldonado, gran conversadora y un gran ser humano, para mi querido Raúl y sus hermanos un fuerte abrazo”

El canciller Marcelo Ebrard anunció el final de la iniciativa Mérida y con ello una nueva etapa en la cooperación entre México y Estados Unidos para atender los problemas de inseguridad que padece la región. Este anuncio llega en un momento en que se reunirán los gobiernos de Estados Unidos y México para llevar a cabo el Dialogo de Seguridad de Alto Nivel. Dicha reunión genera una alta expectativa tomando en cuenta las visiones diametralmente opuestas que tienen los dos gobiernos sobre el tema de la seguridad, mientras que el gobierno mexicano apuesta por el desarrollo social y económico el vecino del norte pone el acento en el tema de la seguridad. Por ello es importante entender en qué consistió la iniciativa, qué resultados se obtuvieron y qué propuestas se podrían realizar si es que se decide desaparecer o modificar esta estrategia.

En el año 2008 se puso en marcha la Iniciativa Mérida, propuesta formulada por las administraciones de Felipe Calderón y George W. Bush con el objetivo de crear un marco de cooperación en materia de seguridad para combatir al narcotráfico y al crimen organizado, el acuerdo establecía el apoyo por parte de Estados Unidos con tecnología, equipo y capacitación a las fuerzas de seguridad mexicana. Para ello el gobierno de los Estados Unidos entregaría un total de 1600 millones de dólares en un plazo de tres años, con el objetivo de fortalecer las capacidades operativas de las fuerzas de seguridad en México. De ese presupuesto 1100 millones serían asignados a México y 400 para Centroamérica. Este apoyo se prolongó con el paso de los años aunque cada vez destinando menos recursos.

La negociación de este acuerdo entre las dos naciones se dio en un contexto internacional marcado por la lucha contra el terrorismo que encabezó Estados Unidos a raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos estableció entre sus prioridades blindar su territorio ante la posible incursión de grupos terroristas en la región, al considerar a México como parte de su perímetro de seguridad, estableció una estrategia que le permitiera incidir en las medidas de seguridad establecidas por México en su territorio. Por su parte, en aquel momento el presidente Felipe Calderón decidió emprender una lucha contra los carteles de la droga en México para lo cual envió al ejército mexicano a combatir a los carteles de la droga. La iniciativa llegó en un momento en el que los dos gobiernos parecían tener convergencia de intereses.

En los primeros años de la aplicación de la iniciativa los recursos fluyeron de manera regular a pesar de los cuestionamientos por parte del Congreso norteamericano y de las agencias de inteligencia estadounidense que dudaban de la capacidad de la administración calderonista para hacer frente al problema por la ingobernabilidad en zonas que eran controladas por el crimen organizado, por las violaciones a los derechos humanos en los operativos y por la corrupción prevaleciente en las instituciones de seguridad mexicanas. Además, los legisladores exigían generar algún mecanismo de rendición de cuentas que mostrará los avances que México obtenía en materia de seguridad a partir de la ayuda proporcionada, lo cual al final no se aprobó como parte de la iniciativa.

A juzgar por los resultados en este sexenio y los anteriores, la Iniciativa ha generado poco impacto, la actual administración superará por mucho el número de muertes dolosas, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportaba en mayo de 2021 86,000 homicidios dolosos, mientras que en el sexenio de Peña Nieto se cometieron un total 156,437 homicidios según datos del INEGI, lo que desafortunadamente parece indicar que esta administración superará el número de homicidios dolosos de la administración pasada.

Con el anuncio hecho por el gobierno mexicano del fin de la Iniciativa Mérida, lo que parece reflejar es la insatisfacción del gobierno mexicano con el destino que se le han dado a lo recursos ya que estos se encuentran etiquetados para ciertos rubros, que además de disminuir drásticamente en los últimos años, se han destinado al fortalecimiento del entramado de procuración de justicia en México y no al apoyo de las fuerzas armadas como en un inicio. Esto es contrario a los objetivos del gobierno mexicano que con la creación de la Guardia Nacional ha puesto en manos del Ejercito la seguridad pública del país.

La iniciativa Mérida ha tenido varios errores de origen, en primer lugar, al no incorporar una visión social a la política ha hecho que no se atiendan de manera adecuada los problemas estructurales que enfrentan los países de América Latina, en segundo lugar, la manera de coordinar los esfuerzos tampoco ha sido la adecuada, al no involucrar a los países de Centroamérica en las instancias de decisión, ha provocado que los problemas de la región en materia de migración y seguridad les sean delegados a Estados Unidos y México, en tercer lugar, el discurso del gobierno mexicano sobre su política de seguridad parece contradictorio, la política de “abrazos no balazos” no se ha visto reflejada en los hechos en un menor número de muertes, ha militarizado la seguridad pública en el país y no parece tener alternativas reales por más que se diga que los programas sociales de la actual administración son la solución. Para que la política de seguridad pueda generar credibilidad necesita establecer una serie de objetivos reales y pensar en una política integral, para ello debe revisar todos los errores que se han cometido en la ejecución de la iniciativa, generar instancias de corresponsabilidad en la toma decisiones más allá de la simple transferencia de recursos y establecer mecanismos que permitan evaluar de manera permanente el trabajo de cooperación que se genera en la región.

Iván Arrazola. Colaborador de Integridad Ciudadana, Doctor en estudios Científico-Sociales con mención en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO. México). Especialista en participación ciudadana, cultura de paz, democracia subnacional y gobierno abierto. @ivarrcor