Opiniones

Dignidad y calidad: la mujer frente a los servicios de salud


Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en ContraRéplica


Durante la crisis sanitaria por Covid-19, la agenda pública se ha inundado con temas relacionados a la salud y su importancia, sin embargo, el atender a aquellos problemas urgentes silenció muchos otros que llevan años intentando ser resueltos, en este caso, el acceso a la salud de las mujeres, pues ante un panorama donde la violencia, la discriminación y desigualdad de género van en aumento es indispensable conocer qué está pasando en el ámbito de la salud.

Las funciones reproductivas de las mujeres implican más necesidades en cuanto a salud, lo cual significa que los gastos directos pueden generar un grave problema a la hora de acceder a estos tipos de servicios. De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud existen datos que indican que las mujeres notifican problemas de acceso a la atención de salud, generados por sus dificultades para obtener dinero para recibir tratamiento. En México una consulta ginecológica privada puede rebasar los mil pesos.

Pero, los problemas económicos no son el único problema al cual se puede llegar a enfrentar una mujer a la hora de asistir a un médico ginecólogo, pues, estos lugares no se encuentran exentos de reproducir violencia de género. Algunas de las situaciones de violencia ginecológica a la cual una mujer puede llegar a ser víctima son: procedimientos dolorosos causados de forma intencional, solicitud de desvestirse, aunque no tuviese relación con el motivo de la consulta, tactos inapropiados, medicalización sin explicación, incluso, ha habido casos en los que mujeres han sido violadas durante consultas. A ello hay que agregar la cultura machista que impera en nuestro país, pues en muchos casos, los mismos cónyuges impiden que sus parejas acudan al ginecólogo.

Ante esta triste realidad hay que tomar en cuenta que el cáncer de mama y el cáncer cérvico-uterino son los que más vidas cobran en nuestro país (44 164 muertes en 2018), y la mayoría de las veces habrían podido ser evitadas si hubiera habido una detección temprana. Ello, a pesar de que la Norma Oficial Mexicana 041-SSA2-201 recomienda que las mujeres entre 40 y 69 años se realicen la mastografía cada 2 años, en tanto que la cobertura a nivel nacional es insuficiente para contribuir con la disminución de la mortalidad.

Como podemos ver, la pandemia no es lo único que debemos atender con urgencia y que ha generado una mayor desigualdad e inequidad. Aún hay mucho por hacer. Por ello, como mujeres debemos insistir en una agenda en común que se centre en generar condiciones necesarias y suficientes de prevención y atención a la salud femenina. En otras palabras, hay que exigir la atención necesaria a los problemas sociales, económicos y culturales que acrecienta la brecha de género en el ámbito de la salud.

Recordemos que las malas prácticas las podemos encontrar ya sea a nivel público como privado, sin embargo, como mujeres debemos oponernos rotundamente a normalizar estas situaciones; debemos dejar de huir de nuestra salud por miedo, intentemos que cada vez que asistamos a una consulta nuestro médico cuente como mínimo con la siguiente información a la vista: a) el título y la cédula profesional. Ésta última se puede verificar en la página de la SEP (www.cedulaprofesional.sep.gob.mx) y b) si es especialista, también debe contar con otra cédula profesional que lo sustente, la cual también puede ser verificada en el sitio.

Alaska J. Zamora, colaboradora de Integridad Ciudadana A.C. Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Sus temas son género, violencia, política y problemáticas sociales. Twitter: @AlaskaJuarez