El espejo de una sociedad violenta


Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en ContraRéplica


«Cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente, está en peligro de menospreciar también la vida humana”.

Albert Schweitzer, premio Nobel de la Paz 1952

A lo largo de mis investigaciones me he dado a la tarea de entender de mejor manera la violencia, recientemente me he puesto a reflexionar sobre aquellas violencias tan normalizadas, que parecen pasar desapercibidas ante nuestra sociedad.

Pensemos en la violencia animal: Como sabemos, durante la crisis sanitaria, la agenda pública se inundó con temas relacionados a la salud, sin embargo, la violencia contra los animales también tuvo un aumento exponencial durante el confinamiento, pues en ese periodo el abandono de animales creció en un 15%.

En el país existen alrededor de 28 millones de perros abandonados, una cantidad tan grande como la suma de todos los habitantes que se encuentra en el Estado de México, CDMX, Jalisco y parte de Puebla, de los cuales, sólo 5.4 millones viven en un hogar.

Es así como México se ha convertido en el país con más abandono de animales en toda América Latina. A esto, hay que añadir que más de 60,000 de estos animales fallecen al año debido al maltrato.

En muchas ocasiones, me he encontrado con comentarios y creencias que indican que hay problemas más importantes que atender, no obstante, el creer que la violencia hacia los animales es menos grave que la violencia ejercida hacia los seres vivos es equivocada, puesto que la verdad es que no hay violencias más relevantes que otras, la violencia se reproduce y cobra fuerza ante la impunidad, la corrupción o la inacción de la sociedad, independientemente de que especie sea la víctima. Estas creencias vienen desde la visión antropocéntrica que hemos heredado, pues se cree que los animales son objetos y seres inferiores.

Emmanuel Pedraza, miembro de la asociación civil “Defensoría Animal”, precisa con tino la relación directa que existe entre la violencia hacia los seres sintientes y entre los seres humanos, cuando explica en sus artículos que: “En México podemos observar como la violencia hacia los animales guarda una muy cercana relación con las otras formas de violencia, los municipios con mayor índice de maltrato hacia los animales son aquellos que al mismo tiempo presentan las mayores tasas de crímenes violentos como homicidios, feminicidios, violaciones, robos con violencia o secuestros.”

Reconozcamos el maltrato animal como: “El comportamiento de una persona hacia un animal con la finalidad de causarle sufrimiento, estrés o incluso la muerte.” Es decir, el maltrato no solo implica lastimarlo físicamente, sino también abandonarlo, privarlo de alimento o agua, descuidar su salud e higiene, dejarlo a la intemperie, en azoteas o amarrado, entre otras formas.

Cabe decir que, el pasado mes de marzo al menos tres iniciativas en favor del bienestar de los animales de compañía se presentaron en el Congreso de la Ciudad de México, sin embargo, a pesar de que el maltrato animal es un delito, estas acciones no son perseguidas porque no existe un órgano especializado encargado la persecución de este tipo de delitos.

Recordemos, la violencia animal perjudica al tejido social a partir de su núcleo: el familiar. Quien maltrata animales, maltratará a familiares, pareja, o a cualquier persona. Por tal motivo, en España se evalúa como un indicador de la violencia de género, pues el machismo concibe la idea de superioridad masculina sobre otros seres a través de la agresión y la violencia. Estamos a tiempo, corrijamos el rumbo. Veámonos en el espejo como una sociedad distinta.

Alaska J. Zamora, colaboradora de Integridad Ciudadana A.C. Egresada de Comunicación de la Universidad Iberoamericana. Sus temas son género, violencia, política y problemáticas sociales. Twitter: @AlaskaJuarez