El negocio de la alta porosidad y el enanismo


Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


“temo que estamos viendo un punto de partida hacia la simulación…”

Dr. Stephen D. Morris, experto en anticorrupción

“Bajo el capitalismo, el hombre explota al hombre. Bajo el comunismo, es justo al contario” Kenneth Galbraith

La falta de resultados concretos a corto y mediano plazo por parte de los gobiernos latinoamericanos ha hecho que la gobernabilidad regional se perciba cada día más temperamental y propicia para la radicalización de posturas ideológicas, lo que a la postre genera un rompimiento en la inclusión de la toma de decisiones pues se acaba gobernando para los “seguidores” y no para todas y todos. De alguna suerte, esta tendencia hace que los gobierno se achiquen “justificando” lo contrario.

Con algunas excepciones, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos se enfrentan a fuertes reveses en el plano del combate a la pobreza y de enfrentar eficazmente al crimen organizado; al mismo tiempo que, casi todos los gobiernos de transición que ofertan un “cambio verdadero” titubean ante el dilema de administrar o combatir la corrupción heredada por los gobiernos anteriores, cayendo así en la tentación de reproducir las “mismas prácticas” que terminan justificando mediante la retórica de la posverdad.

Si a este contexto sumamos imponderables y problemas estructurales cada vez más acentuados en la región latinoamericana, como la depredación del medio ambiente, el narcotráfico, la militarización de la política y la presencia cada vez más acentuada del crimen organizado en actividades económicas y migratorias, así como a la crisis económica y sanitaria generada por El Gran Confinamiento; entonces nos encontramos ante Estados en crisis permanente e incapaces de resolver la inseguridad, la violencia y la corrupción.

Es así como la tragedia de Chiapa de Corzo, Chiapas, apenas en diciembre pasado, tanto como la sucedida en San Antonio, Texas, en donde también murieron más de cincuenta personas migrantes en un tráiler, exhiben la porosidad que han alcanzado las fronteras en México, pero al mismo tiempo, reconfirma la tragedia de los gobiernos de la región latinoamericana, de la corrupción de sus autoridades y de la incursión del crimen organizado en la logística y movilidad de las personas migrantes.

Ambas tragedias suman a la crisis humanitaria ocasionada por las constantes violaciones que se han documentado en los últimos años contra la población migrante en nuestro país: la militarización de las fronteras y de las rutas, así como de la falta de acceso a los procedimientos de asilo y regularización migratoria, vaya, a políticas migratorias fallidas que orillan a las personas migrantes a arriesgar su integridad en un tránsito cada vez más peligroso por México.

De acuerdo con datos previos del Grupo Interdisciplinario para atender el tráfico de migrantes en Centroamérica, las personas están dispuestas a pagar por el sueño americano, “desde Guatemala seis mil dólares, desde Ecuador 15 mil dólares, desde Panamá 20 mil dólares”, y así sucesivamente, dependiendo del origen, el costo.

Este negocio genera ganancias estimadas en más de 14 mil millones de dólares al año, es decir, más de 280 mil millones de pesos; que para tener una idea más clara de lo que ello representa, equivale a un 169% más de lo que recibirán como parte del presupuesto 2022 las fuerzas armadas de México. Cantidad que llega de forma directa a las manos de los tratantes por administrar la logística del traslado de familias enteras hacia las fronteras con Estados Unidos pasando por México (Declaración del Secretario de Relaciones Exteriores de México, diciembre de 2021).

Dicho de otro modo, con ese monto se construiría en un solo año lo que hubiera sido el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco (calculado en 300 mil millones de pesos) o una nueva refinería como la programada en Dos Bocas, Tabasco (estimada en 240 mil millones de pesos).

Más aún, los datos del Instituto Nacional de Migración muestran que mientras en 2001 se contuvo a 149 mil migrantes, en 2021 se rebasaron los trescientos mil, y tan solo en lo que va de 2022 la cifra ya alcanzó los 380 mil, al tiempo de que las solicitudes de asilo se triplicaron de 2020 al 2021 que cerró en 130 mil, y para este año 2022 superan ya las 150 mil solicitudes.

Lo que destaca entre las cifras de 2022 es que los migrantes que eligen cruzar México con rumbo a Estados Unidos ya “no sólo son centro o sudamericanos, sino también africanos, asiáticos y europeos”. Y es justo ahí donde la situación comienza a dar vistos de un problema estructural de dimensiones inimaginables e incontenibles ante una amplia red de tratantes que opera impunemente en toda la región centroamericana pero particularmente en México y Estados Unidos.

Nuestro país se ha convertido en una especie de garganta insaciable que deglute a todo migrante. La América Latina, con sus más de 1,013 millones de habitantes, se encuentra “bajo” el fenómeno migratorio más grande de su historia y penosamente, ningún país es o será capaz de detener todas las atrocidades que pululan ante un negocio tan grande como lo es la porosidad de las fronteras. Ante ello, los Estados se encuentran “bajo” otro gran negocio, han enanecido.

 

Vladimir Juárez. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204