Es de sabios cambiar de opinión


Por: Magdiel Gómez Muñiz @magdielgmg Publicado en ContraRéplica


Durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) se discutía sobre la posibilidad de crear un Mando Único Estatal que permitiría que en los estados de la Federación existiera una sola corporación policial, entiéndase como una fuerza que absorbería las atribuciones de todas y cada una de las policías municipales para integrarlas a un solo cuerpo de reacción, que daría homogeneidad y precisión a la implementación de las estrategias para hacer frente a los desafíos de inseguridad.
Bajo esta propuesta, el Mando Único Federal -bajo el liderazgo del titular de la desaparecida Secretaría de Seguridad Pública Federal- se integraría por 32 cuerpos policiales que, paulatinamente cederían atribuciones a la federación para hacer frente a los delitos de alto impacto, así como a las políticas de prevención del delito. Una gran policía nacional.
Esta iniciativa, se descartó por la mayoría de los gobernadores del país -reunidos en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago)- al sostener que la propuesta vulneraba la autonomía de los estados, al tratar de centralizar las funciones de seguridad en manos de la Federación. Al final, no se hizo nada al respecto y la historia indica que este sexenio ha sido uno de los más violentos.
Hoy (2022) con Andrés Manuel López Obrador -una década después-, pareciera que nada ha cambiado, peor aún, que ha empeorado la inseguridad, porque sigue siendo una de las asignaturas pendientes que más afectan a la estabilidad del país. Cualquier parroquiano puede ser dar testimonio de lo que sucede en el territorio azteca.
En este sentido, la seguridad no solo recae en los tres órdenes de gobierno, sino que trastoca otras esferas personales que van más allá de lo estructural. La seguridad, por tanto, más allá de asociarse a un tema de indicadores delictivos (que evidentemente aportan para diagnosticar a una sociedad y para forjar una idea de cómo se encuentra la comunidad en la materia), se trata de un asunto de cómo el ciudadano interpreta, afronta, y concibe la efectividad de un trabajo integral con los encargados de esta tarea.
Se vuelve impostergable encontrar una estrategia puntual, (no la hay) visionaria para mejorar la calidad de vida de la población. Ya no hay capacidad de sostener algo que no funciona, ya no se puede derramar más sangre. Quizá la seguridad ontológica (tema no debatido) sea obligada para plantear acciones transdisciplinares que posibiliten el acceso a un sistema de justicia eficaz, éticamente cosmopolita, basada en el respeto por la ley la tolerancia. La pregunta es: ¿dónde nos perdimos?
Se trata entonces de atender las causas potenciales de los delitos y de la violencia estructural, que van desde un combate a las adicciones, disminución de la pobreza, impulso a la cohesión social, recuperación de espacios urbanos y un combate frontal al tráfico de drogas. No hay nota periodística que nos dibuje a diario las peores pesadillas dantescas y se pretende negar con discursos lo fractura del Estado de Derecho.
Mientras no se garantice la seguridad económica, alimentaria, en salud, personal, comunitaria, ambiental y política, el combate a la inseguridad seguirá siendo un fracaso. La seguridad en este sexenio no puede continuar con inercias de vaivenes anímicos u ocurrencias demagógicas, se hace obligado el abordaje sistémico. (y más allá de un problema de policías y ladrones o de balas y chalecos) se debe establecer mecanismos dirigidos a fortalecer estrategias que tengan por objetivo reconstruir la confianza de los ciudadanos a su autoridad.
No se olvide que “el Estado es y será el único poseedor legítimo de la violencia” no es momento de ceder poder, así como tampoco alabar una receta que desemboca en la morgue. Es de sabios cambiar de opinión y recuperar el terreno perdido. México puede.
Dr. Magdiel Gómez Muñiz Colaborador de Integridad Ciudadana, Coordinador del Doctorado en Ciencia Política del Centro Universitario de la Ciénega – UDG. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara @magdielgmg @Integridad_AC