La danza del improvisado


Por: Magdiel Gómez Muñiz @magdielgmg Publicado en ContraRéplica


Para muchos de nosotros que intentamos seguir una filosofía de la vida práctica y soportamos, por ejemplo, que la canasta básica sea cada vez más inaccesible se vuelve en extremo complicado. Sumado a lo anterior, leer la prensa o escuchar las noticias, nos obliga a ingresar en un estado de ánimo espantosamente turbulento: narco bloqueos, desapariciones, desempleo, crisis hídrica. Por lo que, creer en “un mejor mañana”, cometiendo las mismas pifias, es una absurda manera de despilfarrar la vida.

Lo que es cierto es que, aceptar la democracia con todos sus claroscuros, nunca había sido tan costoso como hoy. Y no se trata de “soñar utopías ni repúblicas imaginarias frente a los problemas planteados por la crisis”, por el contrario (diría Adela Cortina) se requiere “construir un mundo a la altura de lo que merecen la dignidad de las personas y el valor de la naturaleza”. Solo así se maximizan las condiciones elementales para subsistir.

En la máxima cordura pro defensa de la dignidad humana, se hace obligado repensar si los torpes y desgarbados gobernantes merecen una segunda oportunidad para refrendarles la confianza (aplica en los tres órdenes de gobierno), o seguir tolerando que se premien a corruptos e incompetentes en responsabilidades públicas (ibídem). Aunque nos duela, es innegable que no vamos por el mejor camino: Imagine usted lo catastrófico que debe ser extirpar un tumor sobre un restirador de diseño en manos de un ingeniero industrial, las posibilidades de salir bien librado son igual a cero.

Tomar decisiones en el gobierno, entonces, no es para improvisados, menos si se tienen “contradicciones ideológicas y normativas” se puede entender a Porfirio Muñoz Ledo cuando describe a México como “un Estado fallido, un estado devastado con una sociedad excluida con escenarios donde impera el autoritarismo y la polarización”. Y quizá tenga razón ya que, los perfiles que llevan las riendas del Estado -en su mayoría- son pirotecnias de simulación.

Hacen falta liderazgos ad hoc. No hay aventura más frustrante que comparar el pasado (y no es que haya sido mejor), pero al revisar los perfiles de funcionarios al frente de Secretarías de Estado, se puede añorar a un José Vasconcelos que crea la Secretaría de Educación Pública donde Diego Rivera inicia la decoración de los muros de la SEP; o Jaime Torres Bodet que impulsó la primer Campaña Nacional contra el Analfabetismo y estableció el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, junto con el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas; o qué me dicen de Agustín Yáñez -ex gobernador del Estado de Jalisco- que promovió el Sistema de Telesecundarias; o el celebérrimo Jesús Reyes Heroles que descentralizó la Secretaría e inició la más grande cruzada laicista en la educación nacional. Hoy usted tiene la mejor opinión, ya pasó Esteban Moctezuma ¿qué hizo?, ya pasó Delfina Gómez ¿cómo lo hizo?; hoy Leticia Ramírez como nueva titular, tendrá una labor titánica en estos 646 días que le quedan al sexenio lopezobradorista. ¿Superará el legado de los que hicieron educación en el país? (Mutis). Mientras tanto, seguimos subiendo la piedra por la montaña como Sísifo, y los momentos se van sin ser apreciados ni disfrutados. Así las cosas, en el México donde “no pasa nada, hasta que pasa y cuando pasa, no pasa nada”.

Magdiel Gómez Muñiz Colaborador de Integridad Ciudadana, Coordinador del Doctorado en Ciencia Política del Centro Universitario de la Ciénega – UDG. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara @magdielgmg @Integridad_AC