La deuda con las mujeres. Una mirada desde lo público y lo privado


Por: Viviana Islas @MendozaI88 Publicado en ContraRéplica


Los últimos años, gracias a la paridad las mujeres han ido ganando terreno en espacios públicos como el Poder Legislativo, Ayuntamientos y Organismos Autónomos. No ha sido así en el caso de la iniciativa privada y en algunas instituciones públicas como en Poder Ejecutivo y Universidades, donde aún existe una deuda para ver más mujeres lidereando.

La aportación de las mujeres en la economía representa un papel fundamental para el crecimiento y desarrollo de las sociedades. Actualmente el 40% de la población económica activa corresponde al género femenino, sin embargo, de acuerdo con el estudio de la OCDE Cerrando las brechas de género: es hora de actuar, afirma que las “mujeres mexicanas están subrepresentadas en los cargos directivos, ganan menos que los hombres y tienen menores probabilidades de tener un negocio”, pues sólo el 2 % de las mujeres del país son empresarias y apenas el 7% integran la junta directiva de las empresas.

Por su parte, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), dio a conocer que en el 2021 de los 2 mil 507 consejeros de las diferentes empresas que cotizan en la bolsa, únicamente el 10% fueron mujeres, mientras que el promedio mundial equivale al 20%. Estos porcentajes de participación se reducen cuando revisamos el número de mujeres dirigiendo las empresas, donde su presencia es casi nula. Para ejemplificar, basta mirar a la estructura de las principales cámaras empresariales del país, la CONCAMIN, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, el Consejo Coordinador Empresarial, la COPARMEX, la CANACINTRA, la Asociación de Banqueros, todas encabezadas por varones.

A pesar de los esfuerzos de los movimientos feministas para garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, prevalece la resistencia para que las mujeres lideren las instituciones públicas y privadas. Llama la atención que, en las Universidades, generadoras de conocimiento y con destacadas académicas promotoras de la igualdad de género, sólo se cuente con 5 rectoras de las 34 universidades públicas, las más destacadas: UNAM, UAM e IPN son dirigidas por hombres.
En la administración pública federal, hay una brecha importante en materia de paridad, sólo 8 de las 19 secretarías de estado son encabezadas por mujeres y únicamente 7 de las 32 entidades del país son gobernadas por ellas; organismos como la Suprema Corte de Justicia, el Tribunal Electoral y el Instituto Nacional Electoral son presididos por varones, cabe señalar que la integración de estos últimos es facultad del Poder Legislativo.

Como se puede observar, son pocas las mujeres ocupando espacios de liderazgo a nivel nacional. La desigualdad histórica que han sufrido las mujeres trastoca el sector público como privado, sin embargo, de este último poco se debate. Las reformas aprobadas van encaminadas a garantizar los derechos políticos, de los cuales los últimos años se ha avanzado, sin embargo, partiendo de la premisa que lo que no se nombra no existe, la realidad exige que la implementación de leyes y políticas públicas deben tener un enfoque transversal, a fin de garantizar la igualdad de derechos que permita a las mujeres desarrollarse profesionalmente, con el objetivo de cerrar las brechas salariales, garantizar equidad en quienes aspiren a un puesto de dirección, eliminar discriminaciones, pero sobre todo crear condiciones para que más mujeres ocupen espacios de poder.

 


Viviana Islas Mendoza Colaboradora de Integridad Ciudadana, Consejera Local del INE Estado de México, Politóloga por la UAM, con estudios en Políticas Públicas, Derecho Parlamentario, Procesos Electorales, Transparencia y Violencia Política contra las Mujeres @VivianaIslasM @Integridad_AC