Opiniones

La gran hipocresía


Por: Javier Agustín @JavierAgustinCo Publicado en ContraRéplica

Creo que lo dijiste o ¿acaso lo pensé? que todos los políticos están jugando al circo de tres pistas disfrazándose de payasos, malabaristas y domadores, cambiando de un partido a otro sin tener una firme convicción e identidad; hoy en día podemos ver bardas y espectaculares llenos de los personajes de siempre, pero vestidos del color que les da asilo para sus intereses personales.

Políticos no han entendido que no se trata de ganar un lugar y alianzas necias que postulan propuestas de personajes que ya recorrieron todos los partidos.

Los partidos con registro reciente han enrolado dentro de sus filas a personajes de la vida pública para encabezar su propuesta de gobierno; el caso de Redes Sociales Progresistas es emblemático: su lista de precandidatos es de actores, músicos y hasta luchadores enmascarados, ya solo falta que también lancen un llamado para afiliar a los que no encontraron un hueso dentro de otros.

La realidad es que no existe una real identidad con un pensamiento de nación y eso hace imperante que seamos nosotros los ciudadanos los que muy independientemente del partido con el que nos identifiquemos, observemos de cerca a quiénes nos van a representar, que la fama que ostentan no sea suficiente, sino su capacidad y preparación para hacerle frente a los retos de hacer gobierno a nivel municipal, estatal o nacional; que propongan realizar de forma clara y concreta una agenda de trabajo transversal para el desarrollo.

México necesita de los mejores cuadros para salir adelante, de gente comprometida con un ideal de nación, que representen a cada uno de los mexicanos ya sea como mayoría o como minoría, impulsando acuerdos que definan la agenda nacional, con una clara visión a largo plazo, que, con políticas públicas bien instrumentadas creen el piso firme que genere oportunidades para todos, a través de la creación de riqueza y no de la repartición infructuosa de la misma.

Los políticos y sus partidos deben de entender que NO pueden promover y aprobar cuadros encabezados por personas que han abusado de su poder para violentar los derechos de las mujeres; ¿a acaso no son suficientes las denuncias en contra del senador con licencia Salgado Macedonio? En cao de persistir, debe quedar claro el costo de esta decisión: las personas que solapan malas conductas son tan culpables como aquel que las realiza.

Este 6 de junio México necesita madurez, que seamos críticos, pero reflexivos para que cuando nos anuncien el gran acto cirquense con bombos y platillos podamos darnos cuenta del acto de ilusionismo en el cual presentan a los mismos de siempre, disfrazados con distinto color, pero con las mismas falsas promesas para el futuro, un reciclaje de políticos quienes como grandes camaleones de un día a otro pasan de ser conservadores a grandes liberales o viceversa, pasan de ser detractores a simpatizantes.

Hoy más que nunca debemos de participar con un pensamiento crítico para evaluar al mejor candidato, que tenga la ideología y convicción para establecer el ambiente propicio para construir el futuro de México.