La institucionalización: ¿una deuda con el parlamento abierto en México?


Por:  Gabriela Magdaleno del Río @RioGabriela Laura Enriquez @lauraenriquezr Publicado en ContraRéplica


En 2014, en México, el tema de parlamento abierto comenzó a sonar fuerte a partir de la firma de la “Alianza para el parlamento abierto”. Esto no quiere decir que anteriormente no se hubieran llevado a cabo prácticas que abonaran a la transparencia, a la participación ciudadana, a la innovación tecnológica o a la responsabilidad parlamentaria.

Sin embargo, parlamento abierto es un tipo ideal más ambicioso que conjunta una serie de nociones y principios con los que debe cumplir un poder legislativo. Este tipo ideal más ambicioso surge en un contexto político y social que lo demanda, en el que las crisis de representación y de legitimidad de las instituciones parlamentarias y de los representantes se hace cada vez más evidente.

Aunado a esto, los índices de corrupción política son altos y es común escuchar casos en los que los legisladores se corrompen con el fin de beneficiar sus intereses y el de los grupos a los que pertenecen. Este tipo de circunstancias abonan a la desconfianza que tiene la ciudadanía hacia las instituciones parlamentarias y los legisladores. Pero, también, han motivado a la sociedad civil y a la academia a impulsar prácticas de parlamento abierto, con las cuales se busca fortalecer los contrapesos y contrarrestar los efectos de las acciones que desvirtúan el sentido de la representación política.

Actualmente es más frecuente escuchar en el discurso de los legisladores la palabra “parlamento abierto”. Incluso, algunos de ellos han presentado iniciativas que buscan incorporar las prácticas de parlamento abierto en la normativa que regula el funcionamiento de la Cámara de Diputados y del Senado. Sin embargo, ninguna se ha aprobado.

A la par de estas iniciativas se han implementado algunas acciones que tienen como objetivo incentivar el parlamento abierto en México. Simplemente, por ejemplo, entre 2020 y 2021, se llevaron a cabo aproximadamente más de 20 foros sobre diferentes temáticas que se iban a legislar en las cámaras del Congreso de la Unión.

Asimismo, se han desarrollado evaluaciones para medir el desempeño en materia de parlamento abierto de la Cámara de Diputados, el Senado y los congresos estatales en México. Sin embargo, hay una carencia de estudios que nos digan cómo ha evolucionado el parlamento abierto y qué tan formales, estables, continuas, profesionales y autónomas son sus prácticas.

Con base en lo anterior, se considera pertinente introducir al debate sobre parlamento abierto la idea de institucionalización. Para aterrizar esta idea, basta decir que el parlamento abierto se define como una asamblea representativa que transparenta y justifica sus procedimientos internos y los abre a la participación de la ciudadanía por medio del uso de plataformas digitales.

Al incorporar el concepto de institucionalización en la discusión sobre parlamento abierto, se plantea que además de cumplir con sus principios, estos deben ser formales, universales, permanentes, profesionales y autónomos.

Bajo esta perspectiva, ¿qué ha sucedido con la institucionalización del parlamento abierto en el Congreso de la Unión en México? A grandes rasgos, lo que se observa es que, si bien se han firmado alianzas, aprobado acuerdos, presentado iniciativas e incrementado el número de foros y eventos para el parlamento abierto, no se ha institucionalizado.

Esto porque no es algo que esté establecido en la normativa que regula el funcionamiento de las cámaras del Congreso de la Unión, no es una responsabilidad de los legisladores y no se ha creado una estructura compleja que garantice la implementación y profesionalización de este tema.

La consecuencia de que no se institucionalice es que a largo plazo se quede como un tema que alguna vez fue atractivo para los actores políticos para justificar y legitimar algunas de sus propuestas y acciones. Esto sería un retroceso ya que la democracia representativa de México requiere fortalecer la participación ciudadana y la rendición de cuentas vertical social la cual está relacionada con la libertad de expresión y la deliberación pública.

La relevancia de este tema comenzó a discutirse hace 8 años aproximadamente en México. En estos 8 años, a nivel federal, se ha podido observar algunos avances.

No obstante, el parlamento abierto no es solo realizar muchos foros sobre distintas temáticas, a las que sólo asistan los integrantes de las comisiones y participen los especialistas sobre los temas, como sucedió en algunos de estos foros. La participación ciudadana es más que eso y desde la perspectiva de la institucionalización tiene que ser algo continuo, estable, estructurado y normado.

Hay que decir que el tema del parlamento abierto en México va avanzando a paso lento. Hace falta mucha creatividad política, institucional y académica para hacer propuestas que permitan consolidar este tipo ideal de parlamento considerando las particularidades en México.

Así como también hace falta mucha voluntad política y ciudadana para fortalecer estas prácticas. Por lo cual, hay varias deudas pendientes con el parlamento abierto en México. Una de estas, es su institucionalización.

 


Gabriela Magdaleno del Río. Doctora en Ciencia Política y maestra en Sociología Política. @RioGabriela
“Artículo Sexto” es una iniciativa de opinión de especialistas en materia de transparencia, acceso a la información, protección de datos personales, archivo y rendición de cuentas, promovida por Laura L. Enríquez (@lauraenriquezr). Las opiniones y voces de estos especialistas son a título personal, y su objetivo es promover la cultura de la transparencia en el país. Hagamos lo que nos corresponde.