Opiniones

Lo que el puente se llevó


Por: Javier Agustín @JavierAgustinCo Publicado en ContraRéplica

Sin lugar a dudas son grandes temas mediáticos los que ocurrieron en los últimos 15 días, pero particularmente los que se dieron en este puente de marzo; desde la decisión de reponer la encuesta en el estado de Guerrero para elegir al hoy candidato a la gobernatura, hasta el cambio de nombre de lugares y calles emblemáticas de la Ciudad de México.
Lo primero y más relevante fue la forma como torearon el problema de la impopularidad del ahora candidato a la gobernatura de Guerrero, tomándole el pelo a miles de ciudadanos, atreviéndose a desdeñar cualquier denuncia por considerarla vieja y absurda, pero lo que sí es una bofetada y motivo de indignación es que entre los defensores de este personaje se encuentre el que fuera vocero de un movimiento para la localización de los 43 de Ayotzinapa y ahora candidato plurinominal a una diputación federal, quien debería ser empático y solidario con el sentir de los denunciantes, ya que él llega a esta candidatura como la voz de las personas que han sido víctimas.
Por otra parte, y que supongo fue tema recurrente para muchos de nosotros, el tan polémico cambio de nombre del maltrecho Ahuehuete, que se ubica en la Av. México–Tacuba, que a partir de ahora se llamara de La noche victoriosa: El árbol que ha sido causa de tres incendios por diversas causas, siendo la última en septiembre de 1981, cuando un grupo de vándalos le prendió fuego al desafortunado, dejándolo maltrecho y desolado.
Con todo respeto a la jefa de Gobierno. El cambio de nombre de un referente de identidad y ubicación como es el multicitado árbol; se justifique como se justifique, ya sea por una nueva visión de la historia que se quiera escribir, por el simple gusto de eliminar una de las últimas obras que inauguró el Lic. Gustavo Díaz Ordaz o el hecho de festejar un año después los hechos acontecidos en 1520, no tiene razón ser, ya que si lo vemos en retrospectiva su nombre hace alusión a un hecho que se supone ocurrió entre el 30 de junio y 01 de julio de 1520, donde Hernán Cortés se detuvo con un grupo de soldados a hacer el recuento de lo perdido por la imprudencia de Pedro de Alvarado a quien se le endilga la matanza del Templo Mayor, y lloró en tan desafortunado árbol y de ahí el nombre del “Árbol de la Noche Triste” por el que ha sido conocido durante los últimos 501 años.
Por último, y para no dejar de comentar, lo sucedido con las escapadas de un paciente declarado con Covid-19, quien manteniendo su actitud de menosprecio a la magnitud de los hechos, se atrevió a salir a caminar por la CDMX haciendo lo contrario a sus recomendaciones, a la ética y a la conciencia; su nombre ya lo conocen por lo que mejor lo omitimos, no vaya ser que sea un futuro candidato a pesar de su reproblable desempeño; mientras lamentamos los decesos de Sax de La Maldita Vecindad, Cepillín, Isela Vega, Leonel Luna y Alfonso Hernández cronista de Tepito.