Reforma eléctrica: la forma y el fondo


Por: Iván Arrazola Cortés @ivarrcor Publicado en ContraRéplica


La reforma energética se ha convertido en la nueva manzana de la discordia entre el gobierno y la oposición. El presidente ha externado su inconformidad con lo aprobado en el 2013 por lo que ha decidido hacer modificaciones al sector de la energía eléctrica, para ello ha presentado una iniciativa en el Congreso que pretende devolver al Estado la rectoría sobre la generación de energía eléctrica, el gobierno alega que de no hacerse los cambios los precios podrían aumentar y afectar al consumidor como ha ocurrido en España y continuarían las irregularidades, por los malos manejos hechos por parte de algunas empresas a las que se les han otorgado contratos para producir electricidad. Por su parte, la oposición alega que los cambios serían un retroceso, crearía un monopolio estatal y aumentaría el riesgo de desabasto. En medio de este contexto es necesario analizar el discurso y la práctica del gobierno para entender la manera en que pretende hacer creíble la iniciativa.

Dentro de las principales críticas que se hicieron a las iniciativas aprobadas en torno al Pacto por México, destacan los acuerdos entre cupulas partidistas sin consensar o generar un acuerdo social mucho más amplio. Las imágenes de colaboradores cercanos a los legisladores de los grupos parlamentarios que votaron a favor de la iniciativa recibiendo recursos, ilustra un panorama lamentable de la opacidad con la que se manejaron las negociaciones de dicho acuerdo. Un aspecto que el presidente criticó de este pacto y que reforzó la idea de su movimiento tuvo que ver con las formas en las que se procesaron los acuerdos, sin embargo, las formas que el actual gobierno utiliza tampoco son las mejores, el actual gobierno ha utilizado como principal mecanismo la imposición, dividiendo entre los que están en contra y a favor de sus propuestas. La principal problemática con las dos formas de ejercer el poder radica en que dejan de lado el elemento deliberativo, fundamental para generar políticas de largo plazo, la posibilidad de que lo que hoy se aprueba el día de mañana se revierta es alta, tomando en cuenta que no se están generando los consensos necesarios, así como la cantidad de actores que se verán excluidos y perjudicados con la reforma.

Al poner al frente de la Comisión Federal de Electricidad a un personaje como Manuel Bartlett el presidente pone en duda la lucha contra la corrupción, la principal bandera que enarbola su gobierno. Si bien a Manuel Bartlett se le recordará por el accidentado proceso de la elección de 1988, las acusaciones periodísticas en tiempos recientes sobre el ocultamiento de su fortuna, de las cuales fue absuelto por la Secretaría de la Función pública, han sido un lastre en la reputación de este funcionario que desde que comenzó el sexenio ha sido incapaz de presentarse en un foro independiente al gobierno para defender sus propuestas y su visión dogmática sobre la industria tampoco ha ayudado a generar un debate más amplio. En este escenario la defensa a ultranza que pretende hacer del Estado el actual gobierno podría verse opacada por un funcionario que no es capaz de generar confianza ni credibilidad en la ciudadanía. De tal forma que una de las grandes dudas de esta iniciativa tiene que ver con quién se encargará de manejar los destinos de la paraestatal en caso de que la reforma se apruebe, tomando en cuenta que nuevamente se le pretende regresar un papel preponderante al Estado, sin establecer mecanismos claros de cómo se piensa vigilar a las instancias gubernamentales.

Por último, hay que tomar en cuenta el tema de las alianzas que ha establecido el gobierno. Un aspecto cuestionable de una administración que enarbola la bandera de la honestidad son las alianzas legislativas que ha hecho con diferentes partidos. La alianza con el Partido Verde es la más polémica de todas, no solo por las cuestionables prácticas para atraer votos o la propuesta para ampliar el periodo del presidente de la Suprema Corte, o por el manejo que una familia ha hecho de este partido poniendo los votos de sus legisladores a favor del mejor postor, quizá el elemento más cuestionable es que este partido representa todo lo que el presidente ha criticado sobre el régimen de partidos establecido en México a partir de la transición. Ante la insuficiencia de votos para aprobar la reforma, ha apostado por integrar al PRI a la coalición para aprobar la reforma. Un gobernante que ha priorizado ciertos valores sobre el pragmatismo político tendrá aliados que lo sigan por la amenaza de meterlos a la cárcel en el caso del PRI o bien por la conveniencia electoral en el caso del PVEM, por lo que la política de los intercambios y las componendas seguirá siendo la norma.

Unas de las lecciones que ha dejado este tema y que ha puesto en evidencia al gobierno, es la incapacidad de comunicar adecuadamente cuales son los beneficios de su reforma y le ha apostado al todo o al nada, si el principal problema son los contratos otorgados a los particulares en los que han incumplido con lo establecido o le han dado la vuelta a la ley, lo que se requiere es una mayor y mejor regulación, es decir, una reforma quirúrgica, sin embargo, como ha sido común en este gobierno se la ha apostado a los cambios totales.

El presidente pide confianza y apoyo para este proyecto sin ofrecer certezas de que en esta ocasión las cosas se harán de forma diferente, ya en otros tiempos se ha demostrado que darle poder al Estado de forma desmedida genera mayor corrupción e ineficiencia en el gasto, las sospechas de corrupción por parte de los actuales funcionarios y la ineficiencia de los órganos de dirección están a la vista. Si el presidente quiere realizar cambios que ayuden a mejorar la vida en el país debe de cambiar las prácticas y los modos de hacer política, de no hacerlo pasará a la historia como el presidente que tuvo el mayor apoyo electoral del siglo a inicios del siglo XXI y fue incapaz de traducirlo en una verdadera transformación.

 

Iván Arrazola. Colaborador de Integridad Ciudadana, Doctor en estudios Científico-Sociales con mención en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO. México). Especialista en participación ciudadana, cultura de paz, democracia subnacional y gobierno abierto. @ivarrcor