Opiniones

Se es igual o no: 8 de marzo


Por: Vladimir Juárez @VJ1204 Publicado en ContraRéplica


A Rebeca García Solís: No te rindas, tod@s transitamos por la vida con las alas lastimadas, pero siempre sanan con el abrazo sincero de la amistad.

 
“Se es o no se es, no importa el día.” Mario Benedetti
Las mujeres en México constituyen más de la mitad de la población del país con 51.2 por ciento del total de sus habitantes, lo que se traduce en poco más de 64.5 millones de mujeres. Lamentablemente, ser mayoría como población no les ha permitido alcanzar la igualdad de género que sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro tejido social.
A horas de celebrar el día internacional de la mujer este 8 de marzo, esta columna se inclina por debatir con mayor entereza y altura de miras la inequidad de la mujer en México. Particularmente, porque persisten resistencias en aquellos espacios de poder que parecían ganados para construir una nación mejor, distinta, igualitaria, pero que al paso del tiempo manifiestan claroscuros en todo el país, y a todos niveles.
Por un lado, es posible confirmar conquistas por parte de las mujeres en sus derechos en ámbitos tan distintos como lo es su inclusión al mercado laboral o su participación política. Pero, al mismo tiempo, es urgente reconocer que estamos muy lejos de alcanzar una verdadera igualdad sustantiva en todo el territorio y que la violencia política se ha venido evidenciando cada vez más por su “actitud permisiva” y solapadora.
Un caso lamentable de ello es lo que sucede en Quintana Roo, donde en los últimos cinco meses se observan retrocesos tanto en la condición política, como en la consolidación de los derechos de la mujer. En ese estado, por ejemplo, se han registrado hechos de violencia por parte de las autoridades en contra de feministas por el simple hecho de manifestar su rechazo a los feminicidios. Y hace apenas dos días, el Congreso Local se negó a legislar a favor de la despenalización del aborto, negándole el derecho a la mujer a decidir sobre su propio cuerpo.
En el ámbito económico, se registran años de retroceso de alto impacto por la contingencia sanitaria, como lo es que la participación económica de las mujeres en México pasó del 45% en 2019, a 41% en 2020, es decir, regresamos a los niveles que se tenían en 2005, con lo cual se borraron quince años de avance y de lucha en el ámbito económico a causa del #Covid19 (IMCO, 2021).
De cara a las marchas feministas que están por exigir igualdad, no solo debemos conformarnos con el hecho de que “se garantice a la mujer su libre manifestación”.
También, es necesario que se garantice la eliminación total de la simulación de los partidos políticos que para eludir las cuotas de género colocan “juanitas” por “voluntad popular”, pero con un claro mandato y exigencia de sumisión patriarcal.
Que también se garantice el combate frontal al alarmante crecimiento de la trata y de la esclavitud sexual que viven las mujeres en México, y que nos coloca penosamente como uno de los principales países productores de pornografía infantil en América.
Que también se garantice igualdad en la remuneración salarial frente a su par masculino en el trabajo y se aseguren las condiciones laborales necesarias en caso de embarazo y lactancia. Además de atender el hecho de que hoy sabemos que la pobreza y la desigualdad afecta más a las mujeres, especialmente a las indígenas.
Que también se garantice la visualización y castigo a todas y cada una de las situaciones de violencia y maltrato que viven las mujeres en todos los ámbitos sociales, especialmente en su propio hogar. Y más aún, por el incremento de violencia que ocasionó el confinamiento de la emergencia sanitaria.
Tenemos que tenerlo claro: no hay una sola sociedad democrática que se plantee un cambio estructural, si no garantiza en esa transformación el lograr una sociedad más igualitaria, sin discriminación, que elimine y condene la violencia contra las mujeres.