Opiniones

Sociedad Paliativa


Por: Magdiel Gómez Muñiz @magdielgmg Publicado en ContraRéplica


Una de las más recientes publicaciones de Byung-Chul Han es la que lleva por nombre “La Sociedad Paliativa”, en donde se describe una comunidad que padece algofobia (temor al dolor, un miedo generalizado al sufrimiento). Para superar este temor y transitar a una zona paliativa el sujeto debe entrenarse en la resiliencia para lograr cambios de paradigma.

Si partimos del supuesto que la única premisa existente es la de ser feliz, no es casual que hoy por hoy el dolor sea entendido como un síntoma de debilidad y por tanto, debe ser exterminado. La sociedad paliativa le caracteriza (primordialmente) estar inmersa en las comunidades digitales, en este mundo de la virtualidad donde el “Like” es el amo y señor del escenario.

Disgregados como sociedad y dopados con excesos de demagogia, todo apunta a que la nueva fórmula de dominación política es tener un basto capital emocional positivo de felicidad ininterrumpida. Y con ello, la exigencia a la eficacia gubernamental se traslade a segundo plano ya que un hombre feliz no es contestatario.

En ese sentido Han afirma que “El imperativo de ser feliz genera una presión que es más devastadora que el imperativo de ser obediente”. No por nada, los hacedores de la política nacional apuestan a los “abrazos y no balazos”, o se afirma que “El pueblo está feliz, feliz, feliz, hay un ambiente de felicidad, el pueblo está muy contento, mucho muy contento, alegres. Entonces, no hay mal humor social”. Las metáforas gubernamentales nunca serán inocentes, debido a que tienen un alto contenido de contextualización ambiental y es imposible vivir en el engaño cuando existen contradicciones que los gobernantes emiten en la cúpula de la élite social.

Con el espejismo de vivir sin dolor en la “República de la Felicidad” no será extraño el ver florecer (en corto plazo) grupos de indignados que dimensionan las consecuencias de la asfixiante mediocridad de los que toman decisiones en el espacio de lo público y que no aceptan los errores que por omisión o por acción tienen sumido al país en una, mal entendida, medianía juarista.

El país ya no puede admitir más desencuentros, nos queda claro ni mucho menos revivir los salvajes antagonismos de una sociedad que clama justicia, por el contrario, es momento de superar las diferencias y lograr acuerdos que fortalezcan las reglas del juego de la democracia. El gobierno federal conoce sobradamente la vocación de cada una de las entidades federativas, y no puede someterlas a los caprichos de ocurrencias faraónicas en aras de la felicidad colectiva.

Es necesario, hoy más que nunca que, predomine la madurez de cara a un escenario que se torna cada vez más violento. Todo por una pugna intestina entre el gobierno y la oposición que siguen dividiendo artificialmente al país. No es necesario hacer de futurólogo, es necesario respetar la Constitución y las leyes que de ella emanen para empezar a hacer bien las cosas. Solo así la sociedad paliativa se consagrará de la mano de un gobierno justo. Ni más ni menos.

Magdiel Gómez Muñiz Colaborador de Integridad Ciudadana, Coordinador del Doctorado en Ciencia Política del Centro Universitario de la Ciénega – UDG. Profesor Investigador de Tiempo Completo de la Universidad de Guadalajara, co expertis y posgrados en estudios políticos y gobierno, filosofía política y educación @magdielgmg @Integridad_A