Un vuelo sin destino


Alaska J. Zamora @AlaskaJuarez Publicado en ContraRéplica


Las redes sociales se han vuelto parte fundamental de nuestra vida, permitiéndonos estar conectados las 24 horas del día a la última información, así como conectar con nuestro círculo de amigos y familiares, sin embargo, se ha demostrado su capacidad de volverse regidoras de nuestras decisiones. El ejemplo más famoso sobre esto es “Cambridge Analytica” este caso, nos recuerda lo importante que es estar informados sobre quién maneja las herramientas que forman parte de nuestra vida, conocer quién posee los medios de comunicación y cuáles son sus intereses.

A principios de noviembre, el hombre más rico del mundo, Elon Musk, completó la compra de Twitter por un valor de 44.000 millones de dólares. Bajo el rol de CEO, y con su característica personalidad, la primera decisión del multimillonario fue despedir a los principales directivos de Twitter, después, a través de varios tweets, anunció algunos de los cambios que vendrían a futuro, entre los que se encuentra el cambio a las políticas de moderación de contenido para apostar por “una mayor libertad de expresión”, el despido a casi la mitad de la plantilla de trabajadores y terminar con la gratuidad de la red para cobrar 8 dólares mensuales por un servicio premium.

De acuerdo al informe Digital 2021 elaborado por Hootsuite y We Are Social, Twitter cuenta con más de 353 millones de usuarios en todo el mundo, por lo que estas decisiones no pueden ser tomadas a la ligera, ya que supone una fuerte amenaza contra los derechos cibernéticos de sus usuarios, pues no es mentira que Twitter se ha convertido en una red con cualidades importantes, entre las que se encuentra como protagonista tanto en las revueltas sociales, como en la caída de personajes famosos. Twitter, al convertirse en una plaza de comunicación mundial, tiene el poder que tendrían los movimientos sociales.

La falta de claridad en el futuro de Twitter han activado las alarmas sobre hacia dónde se dirige uno de los ecosistemas de información más importantes del mundo, pues se teme que el sitio se inunde de discursos de odio y desinformación, ya que en las primeras 24 hrs de la llegada de Musk a la empresa, la palabra ‘nigger’, se disparó en la plataforma. De hecho, se detectó una campaña coordinada para publicar mensajes antisemitas.

La auténtica naturaleza de Elon Musk, nos debería de mantener alertas sobre el futuro de Twitter, pues podrá prometer libertad de expresión pero al mismo tiempo justifica el golpe de Estado en Bolivia sólo por sus intereses respecto al litio de ese país, o que alimenta al sistema de castas garantizando visibilidad a cambio de dinero. Al final de todo, ¿qué tanta libertad puedes proveer cuando eres un opresor?

Alaska J. Zamora, colaboradora de Integridad Ciudadana A.C. Egresada de Comunicación de la Universidad Iberoamericana. Sus temas son género, violencia, política y problemáticas sociales. Twitter: @AlaskaJuarez