VAPORUB Y TECITOS


Por: Magdiel Gómez Muñiz @magdielgmg Publicado en ContraRéplica


Si las cifras no mienten al corte de la tercera semana de enero 2022, habrá más de 350 millones de infectados y los fallecimientos superarán los 5.7 millones en el mundo, según datos de la Universidad Johns Hopkins quien desde el inicio de la pandemia ha monitoreado la evolución de la enfermedad, se calcula que más de la mitad de la población europea se contagiará de Ómicron en los próximos meses.

Pese a lo anterior, se escucha decir en tierra azteca (aunque Ud. No lo crea) que la nueva variante Ómicron “mata poquito”; que “no hay aumento en hospitalizaciones”; que “es como una gripe o un covidcito”; que “en cinco días se puede volver al espacio público”; y si se desea ejecutar una estrategia sanitaria, con poseer “vaporub” en el botiquín y “tecitos” en la alacena, eso es más que suficiente. Sin duda, minimizar el riesgo es un acto necropolítico.

Las medidas de contención de la pandemia (muy laxas en México) dejan a su suerte a millones de personas que esperan vacunas de refuerzo (llegan a cuenta-gotas), mientras que los que tengan síntomas corran a comprar su PCR en algún laboratorio (si pueden cubrir su costo) y recen por no presentar complicaciones en la soledad del confinamiento. Nada de solidaridad, nadie quién tienda una mano. Del sistema hospitalario mejor no hablar porque está a punto del colapso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta que aún no es endemia lo que se padece, debido a que los previamente infectados y los vacunados sucumben ante las mutaciones que se están presentando; es prematuro hablar de memoria inmunitaria. Quizá una etapa de control para este 2022 sea poco probable, por ejemplo, en Europa se presenta la sexta ola y van por el 5 booster de biológico suministrado, pese a ello, en tres ocasiones algunos países han vuelto al confinamiento.

A excepción de ser “ave de tempestades”, el pico de esta 4º ola en México no se puede predecir debido a que no se ha llegado al máximo de contagios por lo que las fluctuaciones impiden predecir cuando llegará esa cresta, además las cifras que se manejan, distan mucho de ser las reales ¿quién las maquilla o con qué objetivo? El tiempo será el mejor juez.

Mientras tanto, las bancadas políticas siguen sin rumbo fijo peleando sobre “revocaciones de mandato”, entre otras “perlas legislativas”, así que las técnicas para aprender a gestionar los riesgos dependen de cada uno, el reto es romper la cadena de contagios, pero mientras se tenga que llevar la canasta básica a la mesa, es muy poco probable estar seguro en el espacio público. ¿será mucho pedir el ponerse correctamente el cubreboca? O se seguirán poniendo excusas imaginarias para justificar que, “de algo nos tenemos que morir”. El salir bien librado va más allá de gel en el bolso y una sana distancia que nadie respeta. La suerte está echada y a la espera de que el virus lo coja con el sistema inmunitario óptimo. ¡Abur!