Por Javier Agustín Contreras Rosales. Publicado en ContraRéplica.
Triste realidad vive México hoy. Los que durante años levantaron la voz de forma enérgica, con un discurso de primero los pobres, han traicionado al pueblo bueno y sabio. Los que llegaron al poder en el 2018 con la bandera de la cuarta transformación, han logrado gran parte su objetivo.
Morena y sus aliados ya transformaron al país y sus Instituciones.
No como la gran mayoría esperaba, sino con la expertise de aquel que piensa que el conocimiento es un lujo innecesario. Y lo que sucede en el INE es la muestra más clara, lo hicieron de una forma fácil, degradando su prestigio y honorabilidad. El mismo Instituto que avaló su llegada y que ahora está en crisis.
El caso Taddei no es nuevo, es una raya más al tigre; donde los contratistas y los que deciden, crean vínculos de amistad monetaria que enaltecen la austeridad que vive el pueblo; solo recordemos al amigo del poder, Amilcar Olán.
Todo lo que está sucediendo muestra la naturaleza transformadora de una corriente ideológica que se ha disfrazado de izquierda; debajo del discurso de austeridad y justicia social, está enraizada su verdadera naturaleza, con matices fascistas; donde todo es para el Estado, nada contra o fuera del Estado.
Lo que estamos observando no es una maldición del pasado, es resultado de la apatía crónica del ciudadano, la falta de entendimiento de la mayoría de los políticos de oposición, que no alcanzan a ver cómo está construida la nueva política mexicana a partir de la llegada de la 4T.
Los tiempos estipulados son relativos para la 4T y solo existen para la oposición; un claro ejemplo son los nombramientos de los coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía, con vistas al proceso electoral 2027, que han resonado a lo largo y ancho del territorio nacional; cuestión que les da una ventaja sobre los demás partidos.
El PRIAN, Movimiento Ciudadano y demás partidos, parece que están jugando a lo que hace la mano hace el de atrás, sin crear una estrategia irruptora que provoque la reacción de los ciudadanos, que despierte del aletargamiento a una sociedad que piensa que todo es lo mismo y que su voto no cambia nada. A esos que no se han dado cuenta del peligro que representa permitir que un solo grupo gobierne a un país de mas de 120 millones de habitantes.
Muchos dirán que la llegada de Taddei no recae en el Ejecutivo sino en el Legislativo, sin embargo; la realidad es clara y cada nota política suena bajo el movimiento de una batuta, donde solo el director de orquesta manda; no hay contrapartes al interior ni contrapesos en el exterior.
Si bien Guadalupe Taddei Zavala se desarrolló los últimos 23 años dentro de los distintos órganos electorales del país, y su llegada al Instituto Nacional Electoral no fue por ser la más calificada, sino por estar en el lugar correcto con los amigos exactos. Su llegada no obedeció a un acto democrático, sino al hecho de quitar a los incómodos.
Taddei pasará a la historia como la oportunidad que se perdió, desmoronando la confianza y dando un retroceso institucional a la incipiente democracia que solíamos vivir. Durante años se construyeron las bases democráticas que permitieron la alternancia, se avanzó gradualmente, creando los cimientos para el desarrollo, con la defensa del derecho de elegir a nuestros gobernantes, creando instituciones autónomas y ciudadanas, sintiéndonos orgullosos de ellas.
Ahora con tristeza vemos que aquellos que levantaban la voz a favor de la democracia, denunciando la descomposición y enarbolando la justicia social, son los mismos que han sembrado la corrosión del sistema con sus incondicionales, sobre una supuesta base del 10% de experiencia y 90% de honestidad, más al parecer se entendió como un 110% de lealtad ciega y corrupción, dejando una mueca de amargura a los que esperaban algo diferente de ellos.
Han destruído de forma sistemática todo. Se eliminó la transparencia, se destruyó el sistema judicial, se corrompieron las instituciones con directivos en su mayoría incompetentes y de visión corta. Sumándole a todo esto, la negación de los hechos, aun cuando existan pruebas claras de los mismos.
México esta cegado ante su realidad, no se da cuenta que el dinero se acaba, el desarrollo industrial y comercial cada día están mas limitados, con nuevas obligaciones y mayores imposiciones tributarias y la certeza jurídica desapareció a la par de la elección del poder judicial.
Levantemos la voz nuevamente por el Instituto Nacional Electoral, busquemos la participación de personas capaces y honestas al 100%, no dejemos llegar a quienes aprueban las boletas planchadas y los acordeones en los comicios, a quienes se voltean ante actos de promoción fuera de los tiempos electorales.
Ya se fue Taddei, la justicia la investiga y esperamos resultados, no permitamos que, en un acto de ocurrencia, algún político proponga su desaparición como órgano autónomo para su incorporación a una secretaría… eso sería un retroceso que ni George Orwell pudo imaginarse en la Rebelión de la granja.
Chin… Y ahora me pregunto: ¿dónde está aquel aguerrido Andrés de los años noventa? ¿Acaso todo fue un montaje solo para llegar al poder?

Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC

