Por Javier Agustín Contreras Rosales. Publicado en ContraRéplica.
En México existe un dicho que establece que “cuando el río suena es porque agua lleva”. Y en la política los movimientos internos rara vez son casualidad. Cuando desde el poder se intenta minimizar cambios o presentar ajustes como rutinarios, muchas veces lo que se busca es contener la percepción de una reconfiguración profunda.
Política
Los recientes movimientos de dos alfiles del Tlatoani de Chiapas, dentro del Movimiento de Regeneración Nacional no se pueden analizar de forma aislada. La salida de Adán Augusto López Hernández de la coordinación de la bancada en el Senado y la separación de Marx Arriaga de su cargo, así como otros ajustes en posiciones estratégicas, sugieren que más que un simple cambio administrativo, apuntan a una reorganización interna.
Sabemos que en cualquier gobierno es normal que haya ajustes. Sin embargo, cuando estos ocurren en un contexto de tensión legislativa, derivado de la controversia surgida en torno a la prohibición del nepotismo; adquiere otra dimensión. La Presidente Sheinbaum, expresó con claridad que la reforma debía entrar en vigor en el 2027. No obstante, los propios legisladores de su movimiento decidieron postergar su aplicación hasta el 2030. Esta discrepancia no es menor, y principalmente porque se ven actores políticos como Ricardo Monreal, beneficiados al tener dentro de su familia postulantes a cargos de elección popular para este 2027; es sabido de todos que durante distintas administraciones, el apellido Monreal ha figurado en las boletas electorales; cuestión al parecer que este 2027 no será una excepción.
Debemos tener en cuenta que en un sistema político donde la disciplina partidista ha sido un sello distintivo, que una iniciativa impulsada directamente por la titular del Ejecutivo sea modificada en un punto clave, puede interpretarse como una señal de que la lealtad no es uniforme ni automática; cuestión que si la memoria no me falta; no sucedió en la anterior administración, y para muestra está la frase favorita del expresidente, cuando enviaba una iniciativa, que rezaba así, “que no le muevan ni una coma” como instrucción explícita a los legisladores.
En los más altos niveles del poder, más que una ruptura abierta, se puede observar un reacomodo, para redefinir el círculo interno de confianza y el equilibrio interno del poder. En política, los liderazgos se consolidan no sólo con respaldo público, sino con la alineación interna a líder y/o al grupo al que pertenece cada actor político. Y cuando esa alineación se fractura, aunque sea parcialmente, los movimientos comienzan a hacerse visibles, abriendo la oportunidad a otros actores políticos para posicionarse.
Poder legislativo
Si las tensiones continúan, la fractura podría profundizarse y más si los partidos de oposición pueden demostrar que lo escrito por el director de la revista Proceso en su libro, tiene un soporte de evidencias que documenta los hechos que ahí se narran, abriendo un proceso de reconfiguración partidista y permitiendo la caída de los alfiles del anterior sexenio y sus aliados.
El poder no se fractura de un día para otro; se lesiona desde dentro cuando las decisiones del Ejecutivo comienzan a matizarse entre los representantes del partido del Legislativo, cuando los intereses personales pesan más que la línea institucional y cuando los viejos alfiles empiezan a perder posición, no se vive un ajuste administrativo; estamos ante una disputa silenciosa por el control del movimiento y del país.
Y en política, las disputas silenciosas suelen ser las más decisivas, creando oportunidades para otras facciones.

Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC

