Por Javier Agustín Contreras Rosales. Publicado en ContraRéplica.

Como cada septiembre, México se viste de gala para celebrar el inicio de la guerra de independencia, con base a la historia oficial cuestionable, pero bella en el fondo ya que da una identidad, tanto humana como cultural y principalmente porque marca el inicio no solo de una nueva nación sino de una nueva raza, resultado de su mestizaje y origen, “los mexicanos”, esos que nacen donde quieren y hacen los que les conviene.

A los políticos en la actualidad se les ha olvidado que este país; conforme a la historia; se fundó con base a los principios plasmados en la constitución de 1824, donde los hombres tenían una visión de Estado y buscaban la creación de una nación, donde se permitía un debate abierto y plural que hacía reconsiderar posiciones, donde no existía un partido sino un proyecto de nación.

En los albores de México, el cambio de opinión era válido y honesto, se estaba creando una nuevo país, más en la actualidad las cosas han cambiado, ya no hablamos de esa adaptabilidad como virtud nacida del raciocinio, sino como la coartada de la lucha cínica por la supervivencia en el poder; permitiéndose traicionar su ideología, asumiendo una nueva identidad que engaña al pueblo y traiciona aquellos que le dieron su confianza, lo vemos con la desbandada no solo de los priistas, sino de todos los partidos, que van desde los Yunes hasta el mismísimo hombre fuerte del estado de México, Miguel Samano en días recientes, quienes ahora se alinean con de Morena, el Verde Ecologista, o cualquier partido que les garantice sobrevivir bajo el amparo del poder. La mayoría ha disfrutado de los beneficios de sus anteriores posiciones les otorgaron y, hoy abandonan sin vergüenza al partido que los hizo, esperando que un nuevo cargo o candidatura los purifique de su pasado sin el mayor pudor.

La gran mayoría hace un discurso donde la reflexión les ha permitido ver con claridad, por no decir escudándose, de que no es por conveniencia, sino por una evolución ideológica, que les permitió darse cuenta, que los motivos que los habían impulsado a participar en la política, su partido ya no los representaba, sino el de enfrente, aquel que ostenta el poder y permite agremiar a todos sin filtro alguno con tal de llegar a los 10 millones de militantes.

Estamos en el mes patrio, el cual es controversial desde la fecha en que se festeja, pero que nos permite reflexionar sobre nuestra verdadera identidad, ¿Qué acaso no merecemos políticos honrados y capaces? ¿O es el mestizaje el que nos tiene condenados con gobernantes que se aprovechan y ciudadanos indiferentes, que solo protestan si son afectados?

Hace unos días escuché una de las voces congruentes que tenía el partido hegemónico, al ex líder de MORENA CDMX, Eduardo Cervantes quien dio un mensaje claro y contundente, estableciendo una autocrítica y dejando en claro su desacuerdo con la conducción del partido, estableciendo que el enemigo de su partido está dentro del mismo partido, lo cual todos lo hemos podido observar a través de los escándalos por la falta de congruencia de los dirigentes con uno de sus pilares que es la “austeridad republicana”, más eso mismo lo podemos extrapolar a nivel nacional y ver que el país está como está, no solo por el gobierno de MORENA, PRI o PAN, sino también por la falta de participación ciudadana.

Si los políticos de ahora basan su existencia en la cultura del viejo régimen, mienten y están corrompidos, es resultado de la apatía de la gran mayoría y la falta de un Estado de Derecho el cual ya se diluyó al no existir una clara división de poderes.

No digamos VIVA MEXICO de dientes para afuera, hagámoslo desde el espíritu del compromiso y cada uno cumplamos con nuestra parte, como nos corresponde.

Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC