Por Viviana Islas Mendoza. Publicado en ContraRéplica.

El mundo avanza a pasos agigantados en materia de tecnología. México es parte de lo que conocemos como “globalización tecnológica” el cual tiene muchas vertientes en materia económica y social. Gracias al uso tecnológico se ha simplificado el trabajo y en materia de comunicaciones su evolución ha sido evidente. Aspirar a una democracia moderna, en la que se le pueda garantizar los derechos políticos mínimos a la ciudadanía, como la del sufragio, libertad de expresión, transparencia y rendición de cuentas, no se puede pensar sin el uso de la tecnología.

Ante el anuncio de una eventual reforma electoral, debe considerarse dar paso al voto electrónico, mediante la urna electrónica, la cual simplificaría el trabajo realizado principalmente en los Distritos Electorales bajo leyes que ya no obedecen a la realidad.

Hablar de la ciudadanización de las elecciones es hablar de la integración de mesas directivas de casillas, actividad propia de los Distritos Electorales; es aquí donde se convoca a participar a la ciudadanía, se le capacita, se integran los paquetes electorales, se da seguimiento a la jornada electoral, se recuentan los votos y se resguardan los paquetes electorales, y un largo etcétera.

Aunque no se tenga datos concretos, es una realidad que la capacitación y organización electoral cada vez se complican, desde el reclutamiento de Supervisores y Capacitadores Electorales, los cuales conforme avanza el proceso van desertando, en gran medida, debido a la complejidad para cumplir sus metas, derivado de la apatía ciudadana de participar como funcionarios de casillas, así como de prestar su domicilio para la instalación de las mismas.

Dado el modelo de casilla única, el escrutinio y cómputo de votos, resulta un proceso tedioso, tal como se pudo observar en las recientes elecciones del Poder Judicial. En procesos ordinarios los funcionarios de casilla tienen que llenar una serie de documentación entre actas, cuadernillos, hojas de incidentes, etcétera, trabajo que puede ser facilitado con las urnas electrónicas. Con sistemas como el PREP, la lectura en voz alta de los resultados de las actas que a la par se capturan en el sistema de registro de actas, resulta una actividad totalmente obsoleta.

El trabajo realizado durante el proceso electoral es complejo, hasta inseguro dado la situación que atraviesa el país, sin embargo, del día de la jornada hasta la publicación de los resultados de los cómputos distritales, resulta una semana de trabajo extenuante, se trabaja día y noche, lejos de cumplir con las normas laborales.

Apostarle a la urna electrónica facilita la emisión del sufragio por la opción deseada de la ciudadanía; simplifica el trabajo, haciendo más ágil el escrutinio y cómputo de votos, arrojando resultados rápidos y veraces, dejando atrás los errores humanos en el llenado de actas y, sobre todo implicaría ahorro de costos económicos a futuro en materia de recursos humanos y materiales, que es una de las justificaciones de la reforma.

Estados como Coahuila, Jalisco y Ciudad de México, han sido pioneros en la urna electrónica, asimismo, en los pasados comicios federales también se implementaron modelos con una tecnología 7.0 elaborada por el propio INE, no estaría de más perfeccionarla.

Tengo más de 13 años de participar en la organización de elecciones, mismos que proceso tras proceso expreso la necesidad de implementar la urna electrónica, el futuro nos alcanzó y la realidad lo exige, las reformas son una gran oportunidad de fortalecer las instituciones y la tecnología es una forma de transformarlas para bien. Al tiempo.

Viviana Islas Mendoza Colaboradora de Integridad Ciudadana, Consejera Local del INE Estado de México, Asesora en la Administración Pública Municipal, Politóloga por la UAM, con estudios de posgrado en Políticas Públicas y Derecho Parlamentario. @VivianaIslasM @Integridad_AC