Por Javier Agustín Contreras Rosales. Publicado en ContraRéplica.
Ahora que terminó la participación de la selección nacional y el entretenimiento que nos mantuvo emocionados durante casi 20 días, es momento de volver la mirada hacia lo que ha comenzado mientras muchos estamos distraídos.
En el 2027 se celebrarán elecciones que serán determinantes para el futuro del país. Lo que estará en juego no será únicamente la renovación de cargos públicos, sino el equilibrio entre los poderes del Estado y la capacidad de que existan contrapesos reales.
Actualmente el partido oficial cuenta con 236 diputados y, junto con los 128 legisladores de sus aliados, dispone de una amplia mayoría que le ha permitido aprobar reformas sin la necesidad de negociar o construir consenso con los las demás fuerzas políticas.
Muchos ciudadanos no alcanzan a dimensionar la importancia de esta elección, pero podría ser incluso más trascendente que una elección presidencial. La razón es muy sencilla; el Presidente puede proponer iniciativas, pero es el Congreso quien tiene la Facultad de aprobarlas, modificarlas o rechazarlas. En otras palabras, las decisiones legislativas terminan impactando directamente la vida cotidiana de millones de mexicanos.
Por ello, es momento de abrir los ojos y participar activamente en la vida pública. Desde septiembre del 2024, MORENA y sus aliados políticos han concentrado el poder suficiente para impulsar cambios de gran alcance, por lo que los mecanismos de equilibrio entre los poderes se han debilitado, permitiendo la aprobación de reformas constitucionales y legales sin una oposición con capacidad de frenarlas y concentrando el poder en el ejecutivo federal.
Sólo recordemos, para señalar cuestiones claras que han sucedido, ¿qué pasó con la distribución de los escaños de representación proporcional en el 2024? ¿No acaso MORENA creó una sobrerrepresentación, eliminando la proporcionalidad y dejando a los partidos de oposición totalmente disminuidos? Que no se nos olvide que esa mayoría hizo posible la aprobación de diversas reformas constitucionales entre ellas las relacionadas con el Poder Judicial, así como el proceso que llevó a la integración de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, permitiendo la llegada de la Corte del acordeón.
Seamos objetivos: lo que hoy tenemos no es solamente consecuencia de la imposición de un partido político, sino también del resultado de la falta de participación ciudadana, de ese 39% de personas que no acudió a las urnas a expresar su voto; por apatía o cualquier razón que quieran dar; la realidad es que terminaron de forma indirectamente, favoreciendo la ventaja del partido oficial.
Mas allá de la preferencia política de cada persona, la obligación de cara al 2027 es clara: salir a votar, pero también participar activamente durante el proceso, informarnos, expresar nuestras ideas y construir realmente una oportunidad para que exista un equilibrio de poder.
México necesita una Cámara de diputados donde todos los sectores de la sociedad tengan una representación y donde las decisiones no sean tomadas únicamente por un solo partido, sino mediante el diálogo y la participación de quienes conformamos este país a través de los representantes que elegimos.
Es fundamental seleccionar a los mejores perfiles, no solamente a quienes tienen mayor popularidad o exposición públicas, sino personas con capacidad, preparación compromiso y la responsabilidad necesaria para tomar decisiones que impacten el futuro de México.
Muchos se preguntarán ¿y cómo lo hago?, ¿cómo participo? La respuesta es más sencilla de lo que parece: involucrándonos.
Todos pueden acercarse a los comités municipales o estatales del partido de la preferencia de cada uno, participar en organizaciones de la sociedad civil que trabajan por consolidar la democracia en México, informándonos, escuchar las diferentes propuestas y exigir que quienes aspiran o representan, tengan preparación, compromiso y verdadera vocación de servicio.
La democracia no se construye únicamente el día de la elección, se construye todos los días con ciudadanos atentos, participativos, dispuestos a involucrarse. Si queremos mejores gobiernos y mejores representantes, debemos de ser parte activa del proceso y no dejar que otros decidan por nosotros.
El futuro del país no se define solamente por quienes ocupan los cargos públicos, sino también por la participación de quienes tenemos el derecho y la responsabilidad de elegir en el 2027.

Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC

