Por Viviana Islas Mendoza. Publicado en ContraRéplica.
Seguramente quienes son de mi generación o de generaciones anteriores comparten con nostalgia la época que nos tocó vivir en nuestra infancia. Con mayor libertad de salir a jugar a la calle o parque sin la supervisión de un adulto, pero con mayor disciplina. A nuestros padres y adultos en general se les respetaba, una mirada era suficiente para saber que algo estabas haciendo mal. El correctivo físico, llegaba como una medida extrema después de una advertencia de una voz firme llena de autoridad.
En aquella época no sabíamos de bullying, de violencias, de tecnologías, ahora que lo pienso, sabíamos más de obligaciones que de derechos. Éramos más libres, no sé si más felices, pero sí más ignorantes.
La información sin límites que hoy poseen las niñas, niños y adolescentes es impresionante, la tecnología ha venido a sustituir las convivencias presenciales, aunado a los estragos de la pandemia y de la inseguridad. Trayendo como consecuencia problemas de salud mental para este grupo generacional.
La primera etapa de la vida de los seres humanos es crucial para su desarrollo físico y cognitivo, para formar su carácter y el cómo relacionarse con las personas que lo rodean. En el marco de celebrar el tradicional día del niño, vale la pena hacer una radiografía de la realidad que viven las y los niños de México.
De acuerdo a la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023, en ese año México contaba con más de 36 millones 199 mil niñas y niños de 0 a 17 años, lo que representaba el 28% de la población total del país. De los cuales el 63% vivían con ambos padres, el 28 % únicamente con la madre, apenas el 3% del total con el padre y el 5.8 % no vivía con ninguno de ellos.
Con quiénes crecen, conviven, quién los educa es fundamental para su desarrollo y garantizar sus derechos. Por ejemplo, actualmente el 17% de las niñas y niños en edad escolar no asiste a la escuela, asimismo, cifras de UNICEF, señala que más de la mitad de las niñas y niños en México viven en situación de pobreza.
Por su parte la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025, señala que el 10% de los jóvenes de entre 12 y 17 años muestran algún malestar psicológico; más del 3% con ideación suicida; el 18% tiene exposición a cualquier tipo de violencia; y el 5% han consumido algún tipo de droga en un momento de su vida.
Las cifras aquí descritas representan una consecuencia de las problemáticas de allá afuera, de conductas y patrones que se replican por generaciones, de las desigualdades a las que se enfrentan las mujeres y las personas que viven en zonas marginadas, revertir las cifras debe ser un compromiso transversal entre sociedad o gobierno.
Vale la pena reconocer lo que están haciendo los municipios en materia prevención más allá de lo mediático. Apaseo el Grande, Guanajuato, por ejemplo, cuenta con la escuela de taekwondo más grande a nivel nacional, está por arrancar la 3era generación de la academia infantil, y las dependencias de la administración los viernes de consejo técnico, se convierte en un espacio seguro para jugar y aprender, todos con un enfoque de reconstruir el tejido social.
Estas fechas, sin duda deben llevar a la reflexión de lo que teníamos, de lo que vale recuperar, de lo que tenemos y de lo que se debe corregir para la sociedad en la que aspiramos vivir.

Viviana Islas Mendoza Colaboradora de Integridad Ciudadana, Consejera Local del INE Estado de México, Asesora en la Administración Pública Municipal, Politóloga por la UAM, con estudios de posgrado en Políticas Públicas y Derecho Parlamentario. @VivianaIslasM @Integridad_AC

